JUEGOS Y POESÍA
14. PARA
DIÁBOLO
“Del italiano diabolo, este
del francés diabolo, y este del latín tardío diâbolus ‘diablo’.” (DRAE, Edición
Tricentenario). Es un juego infantil que también practican los mayores. Afirman
algunos autores que fue inventado en China, donde, además de juego de niños,
era utilizado por los buhoneros y vendedores de golosinas para atraer a los
clientes. Para otros el juego es oriundo del África Central, pero en apoyo de
la tesis primera se encuentran más investigadores que insisten en que su
procedencia es de China, concretamente de Kuengen, desde donde lo introdujeron
en Europa algunos misioneros, llamándole “El diablo entre dos varillas”. Tuvo
mucha difusión en la "Bella Albión" del siglo XVIII y se popularizó
en Francia durante el XIX.
LUZ ENTRE CARRETES
“Luz entre carretes;
trocitos de algodón.
Malabaristas de sueños,
parvos[1]
gigantescos...
Fangosos los caminos son
para quién no renace en sí.
Muy de estúpidos es odiar,
teniendo amor sin un confín.
¡Lanza tu diábolo!
E imagina un mundo,
donde tú seas su dueño
y no una multitud.
¡Lanza tu diábolo!
Mientras cae, diseña,
un camino para tus pies
y no, una hucha con el pasado.
Sé un saltimbanqui
soñador
que aun sin un telón,
danza con una sonrisa
dando lo mejor de sí.
Los carretes giran y
giran,
nunca están inertes,
si entiendes esto, sabrás,
que la vida es preciosa.
¡Lanza tu diábolo!
Sin temor al qué dirán;
el diamante brilló más
cuando se pulió.
Sólo sufre aquel que no
sabe
que entre diábolos hay opciones.
Muy de idiotas es creer
que tres y dos son seis.
¡Lanza tu diábolo!
E imagina un mundo
donde tus barreras sean
sólo lagunas en tu mente.
¡Lanza tu diábolo!
Sé el artista que quieres ser;
recuerda que: "Sólo te lastiman
los que no alcanzan tu grandeza.
¡Ríe diabolero!
Hoy es un gran día,
la felicidad espera
para intimar contigo.
¡Lanza tu diábolo!
¡Los carretes nunca son inertes!
E imagina un mundo
donde juegues en libertad.
Si tu diábolo es
sombrío,
recuerda que tú eliges los colores."
(Nuz)
En https://poematrix.com/autores/norvin-barrantes/poemas/diabolo
GLOSA - EN UN RINCÓN DEL
ALMA
“(A mi querida amiga Cielo Vázquez, escritora uruguaya).”
“Me parece mentira
en mi sino perdedor
como triste payador
con la rutina de mi lira,
en canto a mi guajira
y sin tanto protocolo,
sin engaños y sin dolo
y a plena luz del día,
por mi porfía y rebeldía
encontrarme tan sólo.
Encontrarme tan sólo
como penitente poeta,
asceta y anacoreta
como muñeco o diábolo,
en giro de polo a polo
sabiendo donde estoy,
y a pesar de lo que doy
no me sobra una razón,
y no hallo la explicación
cómo me encuentro hoy.
Cómo me encuentro hoy
con tan pocas energías,
son mis letras elegías
y a paso de morroco[2]
y
no oculto lo que soy
en mi ocaso a la deriva,
doy respuesta enseguida
en mi talante tunante
a mi propia interrogante
de qué sirve la vida
Si a un poco de alegría,
en el rincón del alma
ni tan aprisa ni calma
escribiré mi biografía
que relate mi agonía
de truhan y chupaflor[3]
de rosas y cundiamor[4]
a mi gozo e hilaridad
y a mi poca felicidad
le sigue un gran dolor.”
Glosa inspirada y bajo la
orientación de los versos del tema “En un rincón del alma” de Alberto Cortez:
Me parece
mentira
encontrarme tan solo
como me encuentro hoy,
de qué sirve la vida
si a un poco de alegría,
le sigue un gran dolor.
(Hermes Antonio Varillas
Labrador)
En Poemas del Alma. Un rincón del alma, de Poemas Potosinos
LA MUERTE EN TUS LABIOS
“Dame una razón para no
enloquecer,
Te lo suplico mi amor,
Detenme por favor,
La noche es tan turbia, creo
perecer.
Desde que tu piel de ángel
se quedó en el recuerdo,
Desde que quedaste frágil en
ese sendero,
Con tu hermoso color de
sangre y miedo,
Desde entonces sufro, sufro
y muero.
La vida no sabe igual,
Se siente tan corrompida,
Como si faltara tu risa,
Tu caminar angelical.
Extraño tus demonios,
Tus cambios y manías,
Todo lo que teníamos,
Poco, pero en ti lo tenías.
No sé cómo paso que un
universo se cruzó entre nosotros.
Aun no descubro como nos
perdimos el uno al otro
Pero sé que la nostalgia
tiene tu nombre,
Y las olas del mar en las
noches crean tu rostro.
Mira, ahí en el horizonte,
estás tú con el sol que se esconde.
Me pierdo mi delicioso
sueño, me pierdo en cuentos.
Ya no te descubro en mis
sonrisas de anhelos,
Solo te veo en recuerdos,
En vagos rincones
recubiertos de hielo.
Te amo, no lo niego;
Aun te deseo, y lo seguiré
haciendo hasta el fin de los tiempos.
Aunque mi alma se entume, y
entra en coma sus sentimientos,
Aun te doy mi amor ciego.
No sé cómo lo lograre,
Pero sé que una parte de mi
ha muerto,
Y no revivirá, hasta
abrazarte de nuevo.
No encuentro tu olvido,
¿moriré?
¡No lo sé! ¡No sé nada ya!
Que quiere el destino de mí,
No te quita de mi vida, pero
tampoco te regresa a mis manos,
No sé porque no puedo estar
un segundo, un instante en tus labios.
Puede que este escrito de
ante mano, mi soledad,
Tu vida y la mía por siempre
alejados,
Aunque juntos, pero siempre
con una barrera de hermanos.
No sé lo que pasa,
En algún sendero obscuro me
perdí.
Mi frágil diábolo con rostro
de ángel y rojas garras,
Rompe mi alma, destrózala
con tu mirada,
Hazla sangrar, bébetela;
Mil veces prefiero que la
consumas a que lejos de ti vague en penumbras.
Deseo mil veces que arda por
el fuego que hay en tu sonrisa,
A que se congele por la
esteparia falta de tu aroma, de tu compañía.
Mátame amor, ante tu mirada
entre líneas.
Mátame.
No quiero volver a ver un
ocaso si no estás en el volando,
Tiñéndolo de rojo, de tu
color mágico,
Altivo y profano,
Así te quiero, volando.
Rompiendo las nubes y el
cielo estrellado de mí pecho.
Y que llenes de nubarrones
los días soleados,
Llores dentro de mí,
Y bañes mis entrañas a
placer.
Mátame, te lo ruego.
Pero que sea por tus manos.
Con tus finos dedos blancos,
tómame,
Estrangula el alma del
gorrión herido,
Muéstrale lo hermoso y
perdido.
Dale la muerte añorada, la
muerte por fin amándote.
Amándote, amiga extraviada
en el fuego.
Rescátame, hiriéndome,
Descuartizando las páginas
de mi ser,
Saciando por fin en tu
cuello mí sed.
Y no renazcamos,
Ciérneme por fin, sálvame,
A mí y a mis demonios
alados.
Danos la muerte, la muerte
en tus labios.”
(Héctor Adolfo Campa)
En Poema la muerte en tus labios., de Héctor Adolfo Campa, en Poemas del
Alma
MANOLA LA PUREZA
«Recuerdos de la niñez»
“En mi barrio del Perchel,
y en la calle Peregrinos,
vivía una bella moza
que en hacendados caminos
trabajaba ella, a deshoras,
sin desaliento y destinos
a gente mayor e infantes,
enfermos y desvalidos.
Las 'comadres murmuraban'
¿de dónde viene al ocaso?
muy cansada y… ella tan
sola,
pero se hacía el remanso.
Cara como la Azucena
blancura por su pesar
tostada como el trigal.
Ojos para desear
y dolidos por el llanto,
por ese sufrir de amar,
que le hiciera pasar tanto,
pelo color de la miel
recogido con encanto.
Esbelta figura altiva,
un diábolo su cintura,
caderas exuberantes
de pechera con soltura
y de piernas concordantes,
vestido rojo hermosura.
Hacendosa era la niña
hábiles manos bordando
en su ajuar, ella cosía,
y mientras, iba soñando,
en un mozo pinturero
que el sentido va quitando.
En la ventana la niña,
que a pie de calle se
hallaba,
un mocito 'trinitario'[5]
el sentido le quitaba,
y presta en su quehacer
diario
de atender lo que ocupaba,
niños; ancianos y enfermos
día a día dedicaba.
Y centrada en la promesa
que aquel mozo un día daba.
Iba a sus cuitas Manola,
quiso Dios se lo encontrara
abrazando a otra mujer,
que de amor apasionara,
supo Manola después
que al matrimonio se
hallara.
De salud muy delicada
enfermó pronto la rosa,
de 'Tisis' diagnosticaron
aquella flor tan hermosa.
Duró muy poco la niña
que era prenda primorosa.
La Parca tomó su turno
una mañana temprana,
de su faz huyó la rosa
dejando la faz tan clara.
En coche caballos negros,
cuatro corceles tiraban,
que llevaban a la niña,
el Camposanto esperaba.
Niña Manola descansa,
en su lecho del jardín
que al final es lo que
amansa.
Las comadres le lloraron
de arrepentida esperanza
pues mucho la criticaron
pero hasta el alma, era
blanca.”
(Roberto J. Martín)
En Poemas del Alma
RECUERDO
(Para mi hermana)”
“Los vencejos diciendo del
atardecer
sobre nuestras formas
impecables,
tatuados los tejados de
buhardillas
que bullían vida con ínfimo
hilo
y el vozarrón del
campanario,
grave, apostando por las
ocho.
Tú: las coletas y tus
carreras
en pos del diábolo que era
estrella
en tu celaje[6]
sin salpicón de tormenta.
Yo: acodado en el pico de la
terraza,
disgregando la cuesta de la
calle
de su atónico postramiento,
encumbrándola encima de
antenas.
Juntos coreando un son
imposible
al sofoco que nos soplaba el
paredón,
ahí, cuando los vecinos
lustraban hamacas
para la nocturna cita
ineludible
de esa frescura de cuño
popular.
Entonces, salía nuestra
madre
y nos llamaba a cenar
nombrándonos,
o nos reñía por el sudor
seco
que nos esbozaba riachuelos
en el cuello.
Seguro que el tiempo se
contuvo,
que apresó con sus garras de
hiel
un borbotón que nos tiznó
y que hoy veneramos su
mancha.”
(Kabalcanty)
En Poemas del alma
“Ilustración de 1812 de una
mujer jugando al diábolo” WIKIPEDIA (1/3/2012)
[1] Del lat. parvus. 1. adj. cult. Pequeño en tamaño, importancia o cantidad. Un parvo bagaje cultural. 2. f. parvedad (‖ corta porción de alimento). 3. f. Mies tendida en la era para trillarla, o después de trillada, antes de separar el grano. 4. f. Entre la gente trabajadora, desayuno. 5. f. Montón o cantidad grande de algo.” (DRAE. Tricentenario)
[2]
No lo registra el diccionario de la RAE
[3]
Colibrí (DLE Tricentenario)
[4]
Planta trepadora (DLE, Tricentenario)
[5]
“Perteneciente p relativo a la Santísima Trinidad” (DLE. Tricentenario)
[6]
Sinónimos o afines de «celaje»; nubosidad, nublazón, nebulosidad,
celajería., claraboya, tragaluz, ventana,
presagio, augurio, anuncio, principio, comienzo.” (DRAE
Tricentenario)


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