JUEGOS Y POESÍA
7. PARA BOLOS
Tomada de “Fotoforum”. Biblioteca Pública de León
El
Diccionario de Autoridades (1726) dice del juego de bolos: “Juego bien conocido
en España, que consiste en poner sobre el suelo nueve bolos derechos, apartados
entre sí como una cuarta, y a veces menos, y formando tres hileras igualmente
distantes, y más adelante se pone otro, que se llama diez de bolos: y tirando
con una bola desde una raya que se señala, gana los que derriba como pase del
diez, porque si se queda antes es cinca[1],
y aunque haya derribado bolos no los cuenta: y desde el paraje donde paran las
bolas se birla después.”
JUEGO
DE BOLOS
“Cinco birlos has tirau
y te llevas otro al baile
te lo pones en güen sitio
y bailarás más que naide”. (Alto Mijares)
“Qué bien que tiran los bolos
las mozas de Monreal
y hasta el mismo ‘rey’ abaten
si la apuesta es un real”. (Monreal del Campo)
“Como no iba a la escuela
y no sabían contar
llegaban a veinticinco
y volvían a empezar”. (Used)
“En este pueblo de Used
ya se jugaba a los bolos,
lo jugaban nuestros padres,
tíos y abuelos”.
(Used)
En https://garcia-adell.blogia.com/2007/010404-versos-y-coplas-en-los-deportes-y-juegos-tradicionales.php (15-08-2017)
LOS BOLOS
“La vida es
como jugar al juego de los bolos,
porque
cuando la vida nos golpea muy fuerte
es que ella
nos lanza su increíble bola fatal,
donde muchos se caen y se pierden en
el vacío
y otros muchos se quedarán tiesos y de pie
en ese extraño juego...de la
vida,
donde siempre nos encontraremos los
bolos
tirados en ese vulgar cemento donde
siempre estaremos...
completamente solos.”
(Ángel San Isidro)
En http://www.mundopoesia.com/foros/temas/los-bolos.575284/
ODA LOS BOLOS (A Jesús Cando)
“Quiero cantar los
bolos. Que repique
mi verso duro y su
rimar macha que
igual que la bola
en bolo y multiplique
la estaca seca y
su futuro no aplaque.
Como la viril mano
que se ahueca
y moldea la masa
poco a poco.
Vuela ya, oh
peregrina, hacia la Meca
sobre la muda
exégesis del zoco.
Oh la bola en el
cielo, oh la maraca
silenciosa. Que
nunca se desnuque.
Duerma aún de la
órbita en la hamaca.
Clava el cenit.
Josué que no caduque.
Pero la ley, si
dura, es ley. Su achaque
no perdona –oh
dolor- ni a Rey ni a Roque.
Cumpliendo su
sentencia de almanaque
rueda la esfera a
sepultar su choque.
Bosque de
invierno, el pálido tembleque
de los nueve
emplazados. Cada chico,
se renueva la tala
y el más jeque,
el emboque meñique
no hinca el pico.
¡Potente Zeus!
Raja el rayo seco
la cabeza del bolo
que destaca
su honor central y
el estampido hueco
se propaga en
redor como una matraca.
Y a la hora de la
siega, ni en Tembleque
de Sancho Panza se
arma tal retruque,
tal trigonometría
y jeribeque.
Un mástil sólo en
pie le quedó al buque.
Oh música aldeana
sana y rica,
juicio final de
Josafat en bloque,
danza macabra de
mi patria chica,
infierno y gloria
del birlibirloque.
Oh tu Mallavia, el
del sublime saque.
Zurdo de Bielba,
oh mago del emboque.
Vuestra elegancia
príncipe hunde en jaque
a Fidias y a
Mirón. Nadie la toque.”
(Verónica Andrea Ruscio)
En http://poesiaesrevelacion.blogspot.com.es/2008/08/oda-los-bolos.html
15-8-2017
JUEGO DE BOLOS
“Cinco birlos has tirau
y te llevas otro al baile
te lo pones en güen sitio
y bailarás más que naide”. (Alto
Mijares)
“Qué bien que tiran los bolos
las mozas de Monreal
y hasta el mismo ‘rey’ abaten
si la apuesta es un
real”. (Monreal del Campo)
“Como no iba a la escuela
y no sabían contar
llegaban a veinticinco
y volvían a empezar”. (Used)
“En este pueblo de Used
ya se jugaba a los bolos,
lo jugaban nuestros padres,
tíos y abuelos”. (Used)
EN https://garcia-adell.blogia.com/2007/010404-versos-y-coplas-en-los-deportes-y-juegos-tradicionales.php 15-08-2017
Le pedí a la IA un poema sobre los bolos y esto escribió
POEMA A LOS BOLOS
En la madera despierta el camino,
rueda la bola con lento compás,
busca en silencio su claro destino
y alza en el aire un golpe fugaz.
Diez bolos firmes, de blanco
vestidos,
guardan la pista con serio valor;
pero al rozarlos los sueños prendidos
caen como lluvia, risas y ardor.
Suena la sala, celebra la gente,
brilla la tarde con cada tirada;
quien lanza espera, mirando de frente,
la suerte escrita en la línea dorada.
¡Ay, nobles bolos de fiesta y
memoria!,
juego sencillo, abrazo y canción;
en cada strike se enciende una gloria,
y en cada intento, late el corazón.
Otro para el
bolo leonés
POEMA AL BOLO LEONÉS
En la tierra noble de León despierta
un rumor de madera sobre la arena,
la bolera se abre, clara y cierta,
y el pueblo se junta cuando la tarde suena.
Allí está el castro, firme y callado,
guardando nueve bolos en pie de honor;
la bola en la mano, pulso templado,
lleva en su giro memoria y valor.
Vuela la bola con curva de viento,
buscando el camino que aprende el mayor;
no vence la fuerza, vence el talento,
la vista serena y el gesto mejor.
Pequeño miche, guardián del destino,
si ruedas con suerte, cambia el cantar;
cada jugada parece un camino
que sabe de fiesta, de orgullo y lugar.
Y cuando llega el birle esperado,
la voz de la gente vuelve a crecer;
un bolo que cae, otro arrastrado,
y el viejo maestro sonríe al ver.
Bolo leonés, raíz de la aldea,
de Omaña al Porma, del monte al llano,
que nadie te olvide, que el tiempo te vea
pasar del abuelo a la nieta, al hermano.
Porque en cada tiro late una
historia,
en cada bolera revive León;
madera, tierra, amistad y memoria:
juego del alma, tradición y canción.
Y, por
último, otro a los bolos leoneses
POEMA A LOS BOLOS LEONESES
En la bolera despierta
la tarde con voz de madera,
y el polvo guarda en silencio
la memoria de la tierra.
Rueda la bola en la mano,
media luna de paciencia,
buscando el castro y el aire
con pulso, maña y querencia.
Nueve bolos se levantan
como chopos en hilera,
y el miche, pequeño y bravo,
vigila la suerte entera.
Suena el golpe, canta el pueblo,
se estremece la ribera;
no gana solo la fuerza,
gana quien mejor espera.
Hay birle, risa y consejo,
hay corro junto a la senda,
hay abuelos que enseñaron
la jugada verdadera.
Bolos leoneses, latido
de fiesta, campo y frontera,
que no se apague vuestra voz
mientras León os recuerde cerca.
NOTA SOBRE
EL JUEGO DE BOLOS EN LEÓN La modalidad de bolos leonesa se distingue de otras
por la forma de jugar y sobre todo por la bola, que es semiesférica y que por
estas tierras se la conoce como “bola cacha". Afirma Rodríguez Cascos en El juego de los bolos en
tierras leonesas (1978) que remonta sus orígenes a
ejercicios de aplicación para la guerra, realizados por los primitivos
ejércitos, en el que adiestraban los soldados su puntería, desarrollaban su
musculatura y ocupaban sus ratos de ocio, sirviéndoles como entretenimiento.
Cuentan
que la Dama de Arintero[2]
murió jugando a los bolos en el pueblo de La Cándana (León), famoso además por
sus gallos que crían para de sus plumas fabricar "mosquitos" con los
que pescar las apreciadas truchas de los ríos leoneses. Pues la tal dama, de
regreso hacia su casa, después de guerrear, se detuvo en La Cándana para echar
una partida de bolos y encontrándose entretenida en tal relajante menester, fue
atacada y muerta después, se supone, de dura lucha.
La
Federación Leonesa de Bolos nace en 1967 y el 20 de diciembre de 1970 es
aprobado en la Asamblea Nacional de la Federación Española de Bolos su actual
reglamento que es por primera vez editado en 1971.
Como
antecedentes del actual juego de bolos leonés se encuentran los que a
continuación se relacionan, localizados en distintos pueblos de la provincia de
León, que tienen casi todos la característica común de que se jugaba con un
solo bolo: la nita, la tarusa, la guita, la titimora, la chita, el zangano, el bolo cuerno, el bolo chana, la cava, el bolo escuadra y el juego del 21.
En
1972 se acuerda que el uniforme del jugador de bolos sea: camisa blanca, sin
corbata, suelto el botón del cuello; pantalón gris; alpargatas verdes y visera
azulada (ignoramos si llegó a usarse). Ese mismo año se eligió a San José, como
Patrón.
[1] “Cinca. f.f. Término del juego de bolos, que se llama así cuando la bola no entra por la casa, cuando no va rodando, cuando no pasa por la raya. y al birlar, cuando no birla siete bolos, y en otros lances, según ponen por condición los jugadores; y en estos casos se pierden cinco rayas.” (Diccionario de Autoridades, 1729).
[2] La Dama de Arintero fue Juana García, una mujer leonesa del siglo XV nacida en Arintero, un pequeño pueblo de la montaña de León. Según la tradición, durante la Guerra de Sucesión Castellana se vistió de hombre para luchar en nombre de su familia, ya que su padre era mayor y no tenía hijos varones que pudieran acudir al combate. Bajo una identidad masculina, participó en el ejército partidario de Isabel la Católica y destacó por su valentía. Su historia mezcla hechos históricos y leyenda, y por ello se la recuerda como una de las mujeres más valientes.
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