GOYA Y LOS JUEGOS EN EL MUSEO DEL PRADO




Juan J. de la Rosa Sánchez
Profesor Honorario de la Universidad de León

Contenido: Presentación, el columpio,  el juego de pelota a pala, el lego de los patines, el pelele, jugadores de naipes, la cometa, la gallina ciega, la novillada, las gigantillas, los zancos, muchachos cogiendo fruta, muchachos jugando a soldados, muchachos trepando a un árbol, niño de espaldas tocando el tambor. árbol y pájaro, niño de perfil tocando el tambor, niños inflando una vejiga, vieja columpiándose viejo columpiándose. Bibliografía.

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Los juegos tradicionales son parte de la cultura de los pueblos: están en la música con las canciones de corro y para el columpio (bamberas) y con las nanas en las que las madres y los niños se recrean con el juego de dormir, también están presentes en la literatura escrita y de transmisión oral en prosa y en verso, en la pintura y escultura y en tantas otras manifestaciones del acervo cultural de una nación. Son acciones regladas pero a la vez actividades libres porque responden a la exactitud del código pero permiten el cambio de su reglamento aumentando o disminuyendo las penalizaciones a voluntad de los actores y plegándose a su creatividad. ¿Quién pone, quién, se queda?

Son faenas sencillas en apariencia, antiguas y pasadas de moda para algunos pero con un gran valor perceptivo y motor que es necesario, más que necesario, obligatorio aprovechar en beneficio del desarrollo de la  población escolar: el perfeccionamiento de la coordinación fina de la nano y dedos con las canicas o las tabas, el cálculo de distancia que exige el lanzamiento del trompo para atinar a golpear al del otro y la destreza para cuando está bailando recogerlo del suelo, que siga haciéndolo  en la mano y mientras danza lanzarlo para que golpee otros objetos, el cálculo de velocidad, distancia y trayectoria que necesita el golpe a la bigarda, billalda o tala y la velocidad y puntería del que la recoge y lanza de nuevo y tantas y tantas acciones que obligan a realizar los hacen necesarios para la culturización, socialización y ejercicio tanto físico como intelectual.

El estudio de los juegos tradicionales, su recogida y difusión es labor que vengo haciendo desde hace muchos años. Este trabajo que ahora ve la luz está publicado en edición restringida y privada sin fines de lucro,

La estructura de esta monografía es la siguiente:  presentación, título del juego o de los juegos, ilustración (cuadro de Goya descargado del Museo del Prado, resumen de la descripción del cuadro tomada del mismo Museo y breve descripción del juego resumida de anteriores publicaciones mías y bibliografía, 

NOTA, La descarga de imagenes del Museo del Prado bajada de su página web https://www.museodelprado.es/coleccion/  está autorizada para:

·                - Uso personal o privado

·             -    Ámbito académico, investigación, estudio privado o para la circulación interna dentro de una     organización educativa reglada (como una escuela, instituto o universidad)

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EL COLUMPIO


1779. Óleo sobre lienzo, 260 x 165 cm.

“Este cartón…, representa una excursión campestre de tres mujeres con cuatro niños elegantemente vestidos y su perro. El muchacho sentado tira de una cuerda para columpiar a una de las mujeres, vestida de maja, mientras que el menor, llevado por las andaderas sostenidas por una criada, ofrece una flor a las muchachas, imitando el galanteo de los adultos.

El tapiz resultante estaba destinado a la decoración del antedormitorio de los príncipes de Asturias (el futuro Carlos IV y su mujer María Luisa de Parma) en el Palacio de El Pardo de Madrid...” (En  https://www.museodelprado.es/coleccion/. 11-7-2019).

 La palabra columpio la registra por primera vez, en España, Nebrija (1495) así: “Columpio para columpiar. Oscillum.i.” (RAE. NTLLE).

Mercurial (1569) en su De Arte Gimnástica, Libro segundo, trata sobre el “petauro” (columpio) y sobre sus efectos medicinales del que dice textualmente: "...yo creo que el petauro se asemeja aquel vamboleo (sic) que usan hoy muchos jóvenes y muchachos suspendiendo una tabla del techo con cuatro cuerdas y allí sentados se voltean por el aire, jenero (sic) de ejercicio que juzgo que los antiguos llamaron columpio, y este es, quizá el que Avicena (980-1037)[1], recomendó para contener el sudor diciendo, que el enfermo se  ponga sobre el instrumento en que los muchachos y jóvenes se voltean en el aire."

Covarrubias (1611) se refiere al columpio de esta manera: "...es una soga fuerte y doblada que se echa sobre alguna viga del techo y subiéndose en ella una persona, las demás la bambolean de una parte a otra, y en el Andaluzía (sic) es juego común de las moças, (sic) y la que se columpia está tañendo un pandero y cantando[2]. Es juego muy antiguo del cual hacen mención algunos autores y en especial Julio Pólux[3]... Dixose columpio a colo, porque parece estar colgada la persona que se columpia por el cuello..."

El Diccionario de Autoridades (1729) dice en este lema: “Invención o especie de juego o entretenimiento que usan las mozas y los muchachos en sus solaces…”

Alcalá (1931) lo define así: Columpio o mecedero con tabla. (Es voz de la provincia de Sevilla).” Y añade la letra de esta bambera[4]: “La niña que está en la bamba / es mi hermana y no me pesa, / que la quisiera tener / de corona en la cabeza.”

EL JUEGO DE PELOTA A PALA

 

1779. Óleo sobre lienzo, 261 x 470 cm

 “Goya subrayaba en la factura de entrega del cartón a la Fábrica de Tapices de Santa Bárbara el número elevado de figuras que había incluido, las tres parejas de jugadores, cada uno ocupando su posición exacta en el juego, como delantero, central y zaguero, y a veinticinco figuras más, de hombres de todas las edades mirando el juego en grupos variados y en distintas actitudes. De origen francés, los juegos de pelota se extendieron por España, teniendo gran éxito sobre todo en el País Vasco, donde ya entonces cada pueblo tenía su frontón. Goya representó aquí un momento concreto del juego, cuando la pelota, en el suelo, ha alcanzado la chaza, lugar donde se detiene la pelota antes de que llegue a la raya señalada para ganar, y adonde señala interesado uno de los asistentes…” (En  https://www.museodelprado.es/coleccion/. 11-7-2019).

El Diccionario de Autoridades (1737) en la voz pelota trae lo siguiente: 1. “La bola pequeña,  que se hace de cuero fuerte, y se suele rellenar de borra y sirve para el juego, que de ella tomó el nombre. Viene del nombre Pelo, de que se forma. // Praga. de TASS. año 1680, f. 15. ‘Cada docena de pelotas blancas, no puede pasar de ochenta y cinco maravedíes’ // L. Grac. Crit. 8. ‘Daba con la pelota por aquellos aires, con más presteza cuanto más impulso.”  2. “Pelota. Se toma también por el juego que se hace con ella. // Ant. Agust. Dial. de Medall., pl. 105. ‘Una pala con red, que llaman raqueta, con que juegan los franceses en trinquete a la pelota.’ // L. Grac. Critic. part. I, Cris. 8. ‘Había un gran partido de pelota, proprio (sic) entretenimiento del mundo.”  3. “Pelota de viento. La bola de cuero que se deja hueca, y con una vejiga, y se carga de aire dentro y sirve también para el juego. // Veneg. Diser. lib. 2, cap. 38. ‘Los cielos son redondos y cóncavos, como una pelota de viento.” // 5. “Juego de pelota. Diversión y ejercicio honesto, que ordinariamente usan los nobles y gente honrada, el cual se practica ajustando el partido tres a tres, cuatro o cuatro. En cada partido hay uno que saca, otro que vuelve, otro que contrarresta. Juégase (sic) con unas palas de madera enherbadas (sic), aforradas con pergamino, con que se arrojan las pelotas. // Momend, Sob. las 300. Copl. 229. ‘Estos mismos hallaron el juego de los dados y de la pelota.” 6. “Juego de pelota. Se llama también el sitio o lugar adonde se juega a la pelota. // Jacint. Pol. pl. 295. ‘Aquí hay juego de pelota... Las mujeres gustan más de sacar que de volver.”

La edición de 1832, en la voz juego, trae: “Juego de pelota. Especie de juego entre dos o más personas, que consiste en arrojar unas a otras o hacia alguna pared una pelota con la mano o pala. Si se dirige de persona a persona se llama juego a largo, y si a la tapia se llama ple.

EL LEGO DE LOS PATINES


1824 - 1828. Lápiz sobre papel verjurado, agrisado, 192 x 147 mm.

“El dibujo representa a un monje patinando…Una vez más, Goya lanzó una aguda crítica contra el clero […]  El patinaje era un divertimiento popular sobre todo en Holanda en el siglo XVI y tema frecuente en la pintura holandesa de aquel siglo, como en los cuadros de Brueghel el Viejo y el Joven, difundido también por grabados […] Goya, sin embargo, ha convertido esta diversión popular en una escena grotesca al representar a un monje patinando, vestido con su hábito monacal debajo del cual lleva unos pantalones largos, cubierta la cabeza con un gorro y colgando de su cinturón una bolsa seguramente de dinero o de otras preciosidades como las que se mencionan en una sátira contra los clérigos publicada en el no 23 de El Zurriago, revista liberal publicada entre los años 1820 y 1823. Las manos del monje están cubiertas por el manto, así que le resulta difícil mantener el equilibrio sobre los patines, cuyas cuchillas alargó Goya considerablemente. El exagerado movimiento y la postura inestable, junto con la obtusa y contenta expresión de la cara, de rasgos caricaturescos, confieren un carácter absurdo a este personaje que se dedica a una de las actividades estimadas como útiles para la salud física y moral. Fracasa, sin embargo, su intento de incorporar algo de la ética de la Ilustración y de la sociedad moderna, considerada aquí como incompatible con el riguroso rechazo por parte del clero de cualquier forma de progreso… (En  https://www.museodelprado.es/coleccion/. 11-7-2019).

 El Diccionario de Autoridades (1737) dice, “Patines. Es cierto instrumento de acero, del largo de un pie, que se pone con unas correas debajo de los zapatos. Es curvo, por la parte superior ancho de dos dedos, y por la inferior agudo y cortante. Sirve para andar y correr sobre el hielo, con violencia y velocidad, el que tiene habilidad, al cual también llaman patín.” El DRAE (1869) lo trae así: “Instrumento de hierro, bruñido por la parte inferior, que se ajusta a lo largo de la suela del zapato por medio de unas correas, y sirve para caminar con rapidez sobre el hielo.” La edición de 1914 añade: “…2. Especie de patín que en vez de cuchillas lleva dos pares de ruedas, para poder deslizarse sobre una superficie dura y plana, como si se patinara sobre el hielo.”

Hay patines para el hielo y sobre ruedas (4 ruedas 2 a 2 y en línea). Otras variedades: monopatín (patineta, “skateboard”, tabla de patinaje) y patinete con guía (monopatín, patín del diablo). En tiempos se usaba otro patín o carrito (en León goiti o goite) con 4 ruedas, tabla para sentarse y guía para conducir con los pies.

EL PELELE

1791-1792. Óleo sobre lienzo, 267 x 160 cm. 

“Cuatro jóvenes vestidas de majas mantean un pelele en un entorno de paisaje frondoso, atravesado por un río, con la presencia de un edificio de piedra al fondo. El juego, practicado durante algunas fiestas populares y rito de despedida de la soltería, simboliza aquí el poder de la mujer sobre el hombre, asunto general de este conjunto y repetido en la obra de Goya, con ejemplos en las series de grabados de los Caprichos y de los Disparates, así como en sus álbumes de dibujos…” (En  https://www.museodelprado.es/coleccion/. 11-7-2019).

Existe una caricatura inglesa de 1808 en la que un pelele es manteado. El manteado es José Bonaparte, uno de los manteadores es Wellington, y, Napoleón observa todo desde detrás de una tapia.

La primera vez que la Academia registra el vocablo pelele es en la edición de 1817, y dice así: “Pelele, s. m. Figura humana de paja o trapos que se suele poner en los balcones o que mantea el pueblo bajo en las carnestolendas.” // “Pelele. met. fami. La persona simple o inútil.”

Un pelele era también un muñeco con vestimenta de soldado, de época o cómica que se ponía en el ruedo, en algunos festejos taurinos, para que el toro se cebase en él. Tal monigote era conocido también como don Tancredo.

En las fiestas de León denominadas “los mayos”, según Viñayo (1992), se colocaban dos peleles (uno hombre y otro de mujer en todo lo alto del chopo preparado a tal efecto, para que los mozos treparan hasta ellos.

Wikipedia (13-8-2019) dice de este fantoche: “…En tiempos de estos carnavales primitivos (hacia principios del siglo XVIII) se manteaba incluso a curas y se les cantaba una canción en tono de broma: ‘Debajo de la cama del Señor Cura, / hay un canastillo de confitura./ Los confites más gordos son para el ama / y los más pequeñitos ‘pa’ la criada.’ Otra de las canciones más conocidas, sobre todo en estos últimos tiempos, traída a la memoria en el final de la película ‘Los fantasmas de Goya’ […]: ‘El pelele está malo ¿qué le daremos? / Una zurra de palos ¡que le matemos! / El pobre pelele, pelen pelela, / se tienta lo suyo, lo tiene ‘arrugao’, / le da con el dedo, lo quiere bullir, / el pobre pelele se quiere morir.’ En realidad, este canto tiene una notable connotación sexual atribuida a la potencia sexual de los hombres; esta canción era cantada por mujeres mientras manteaban al pelele.”

JUGADORES DE NAIPES


1777 – 1778. Óleo sobre lienzo, 270 x 167 cm.

“Un grupo de majos juega a los naipes en el campo, a la sombra de la capa colocada sobre las ramas de un árbol. Uno de ellos mira preocupado sus cartas, como lo hace también su compañero, ya que las monedas de oro de ambos han ido a parar al sombrero de su oponente, recostado en el suelo frente a ellos. A sus espaldas, tres truhanes, hacen señas a su compinche para indicarle las cartas que llevan sus dos incautas víctimas. Los contrastes de luces y sombras, perfectamente estudiados, acentúan la belleza del colorido variado, que resalta el realismo de esta escena de engaño, en la que Goya se detuvo con esmero en los rostros y las expresiones de cada una de las figuras. El tapiz resultante de este cartón colgaba en el comedor de los príncipes de Asturias (el futuro Carlos IV y su esposa María Luisa de Parma) en el Palacio de El Pardo en Madrid. La serie de la que forma parte se componía de diez tapices de asuntos “campestres” (todos conservados en el Museo del Prado, P00768-P00777), siendo su composición, ya en estos años, de invención del propio Goya, como consta en los documentos relativos al encargo.” (En  https://www.museodelprado.es/coleccion/. 11-7-2019).

La Real Academia Española tiene registrados en las ediciones de su Diccionario los siguientes juegos de naipes: “cometa”, “el parar”, “faraón”, “guerrilla”, “guiñote”, “juego de las pintas”, “juego del hombre”, “julepe”, “malcontento”, “malilla”, “manta”, “matarrata”, “mediator”, “monte”, “mus”, “pecado”, “pechigonga”, “pedir rey”, “pichona”, “primera”, “quince”, “quínolas”, “real oca”, “rentoy”, “revesino”, “runfla”, “sacanete”, “sacar cartas”, “sacar pajas”, “siete y media”, “tenderete”, “tres sietes”, “tresillo”, “triunfo”, “truque”, “tute” y “zanga”, pero seguro que hay más.

Según Martínez (1910) los naipes de espadas representan la guerra, los de oros el dinero, los de copas el vicio y los de bastos pueden encarnar tanto una estaca como la horca. El mismo autor afirma que el juego más clásico en España es “el guiñote” y que las trampas que se utilizan para jugar con ventaja son “el pego”, “el cerillo”, “el falso corte”, “los naipes marcados”, “los mirones” y “jugar con falso compañero”.

Los juegos de naipes son muy atractivos tanto para mayores como para niños por la gran variedad de modalidades que se han creado.

LA COMETA

 

 

1777 – 1778. Óleo sobre lienzo, 269 x 285 cm.

“Según Goya en la factura de este cartón, la escena principal describe a unos jóvenes que ‘han salido al campo a echar una cometa’. En primer término, un majo fuma sentado en el suelo, lanzando el humo al aire. Al fondo, varias parejas charlan y observan el vuelo de la cometa, mientras el perro sentado mira al espectador. El edificio del fondo se ha interpretado como un observatorio astronómico, proyecto del que se habló continuamente durante el reinado de Carlos III.

El tapiz resultante de este cartón colgaba en el paño de muro, entre las ventanas, del comedor de los príncipes de Asturias (el futuro Carlos IV y su esposa María Luisa de Parma) en el Palacio de El Pardo de Madrid. La serie de la que formaba parte se componía de diez tapices de asuntos “campestres” (todos conservados en el Museo del Prado, P00768-P00777), siendo su composición ya en estos años de invención del propio Goya, como consta en los documentos relativos al encargo.” (En  https://www.museodelprado.es/coleccion/. 11-7-2019).

Un cometa es un astro pero la cometa de la que se trata aquí es la que el Diccionario de Autoridades (1729) describe así: “Llaman también a una figura que imita la del cometa, hecha de papel engrudado con sus alambres, y un cordel de muchas brazas de largo: la cual cuando hay viento la arrojan por diversión desde una parte alta e impelida del viento, dándole cuerda, se remonta de manera, que parece ave que vuela: y de noche la suelen poner unos farolillos con luz, con que burlan a los ignorantes y muchachos, creyendo que es ora (sic) cosa.”

Otras denominaciones: “bicha”, “birlocha”, “milocha”, “pandero”, “pandorga”, “papacote”, “páxara”, “pájaro volador” y “páxaro bitando”.

Se asegura que la cometa nació en la antigua China; dicen que fue usada para comunicaciones militares jugando con colores y formas; se sabe que Benjamín Franklin la utilizó para investigar a los rayos e inventar el pararrayos y se dice que los niños europeos del siglo XII ya jugaban con ella, por lo tanto es un juego tradicional del que Gorris (1976) afirma que antes de ser juguete era un instrumento mágico. El mismo autor cita a Caillois (1958) para aseverar que los coreanos se servían de ellas con el fin de liberarse de los malos pecados. Según Hernández (¿1900?) las cometas, según su forma, se conocen como: “de cruz”, “de trompo”, “de cuadro” y “de estrella”. Aunque, añade, también las hay de fantasía con figuras de hombre, de pájaro, de animales, de mariposas, etc.

José L. Sampedro (2016) dijo de las cometas: “La libertad vuela como las cometas. Vuela porque está atada. Usted coja una cometa y láncela, no vuela. Pero átele una cuerda y entonces resistirá al viento y subirá. Cuál es la cuerda de la cometa de la libertad: la igualdad y la fraternidad. Es decir, la libertad responsable frente a los demás”. 

LA GALLINA CIEGA 

1788. Óleo sobre lienzo, 41 x 44 cm.

“Un grupo de cinco parejas, varios majos y majas, así como una dama y un caballero vestidos con elegancia a la francesa, juegan a la ‘gallina ciega’, entretenimiento conocido también como del ‘cucharón’. En el centro del corro, uno de los majos, con los ojos vendados, intenta alcanzar a sus compañeros con la cuchara de madera, mientras que una de las jóvenes, tal vez su pareja, se esconde tras la dama del elegante sombrero. El fondo de paisaje recrea las orillas del río Manzanares a su paso por Madrid y las lejanías reconocibles de la sierra de Guadarrama. Este es el único boceto del que Goya llegó a pintar el correspondiente cartón (P00804), preparatorio para una de las escenas del conjunto de tapices ordenado para decorar el dormitorio de las Infantas, las hijas del futuro Carlos IV (1748-1819) y María Luisa de Parma (1751-1818), en el Palacio de El Pardo en Madrid…” (En https://www.museodelprado.es/coleccion/. 11-7-2019).

Es un juego de niños pero también de mayores citado en la Novela Picaresca Española (La pícara Justina) así; “Tras esto le asestó el sombrero sobre los ojos, no tanto por arroparle cuanto por arroparse con la carpeta o sobremesa sin que lo columbrase el labrador, a quien dejaba hecho pita ciega[5] que ha sido pintado por Goya y por otros autores, por lo tanto es un famoso juego que en Andalucía se le conoce como “pello”, en  Segovia se denomina “vísula”, en Bolivia se le dice “ratoncito” y en México se llama “moma”.

Covarrubias (1611) describe el juego de esta manera: “Tienen los niños un juego que llaman de la gallina ciega, atando a alguno de ellos (a quien cayó por suerte) una venda a los ojos que no pueda ver, y los demás le andan alrededor tocando en el suelo con un çapato (sic), y diciendo: Çapato (sic) acá; y suelen darle en las espaldas con él; pero al que él diere palmada con la mano o con el çapato, que trae en ella, entra en su lugar. El juego es muy antiguo...”

El Diccionario de Autoridades (1734), en la entrada gallina, dice: “Juego con que se divierten los muchachos y se ejecuta vendando a uno de ellos los ojos, al cual los demás dan palmadas en las espaldas, hasta que coge a alguno, el cual se pone en su lugar y hacen lo mismo con él…”

Aleluyas del s. XIX: “Al cucharón, el vendado / pega si no es despejado” //  “No sea lerdo el que juega / a la gallinita ciega.”

LA NOVILLADA


1780. Óleo sobre lienzo, 259 x 136 cm.

“Dos jóvenes jugando con un novillo, el uno en ademán de ponerle un parche, detrás de estos otros dos en postura de sortearle. Se ha querido ver como autorretrato de Goya al joven protagonista vestido de rojo, que mira al espectador, aunque sin razones objetivas para suponer que sus facciones correspondan a las del artista. La lidia improvisada, tiene lugar en un escenario urbano, poco adecuado para una verdadera faena. […]

El tapiz resultante estaba destinado a la decoración de uno de los entrepaños del antedormitorio de los príncipes de Asturias (el futuro Carlos IV y su mujer María Luisa de Parma) en el Palacio de El Pardo de Madrid. [...] La serie de la que formaba parte, fechada entre 1778 y 1780, estaba compuesta por trece cartones de asuntos variados, diez de los cuales se conservan en el Museo del Prado.” (En https://www.museodelprado.es/coleccion/. 15-7-2019).

 

La corrida de toros es un espectáculo que se hace en España y en otros países que consisten en lidiar toros bravos a pie o a caballo y finaliza con la muerte de la res. Se clasifican como becerradas, novilladas y corridas de toros según la edad de los animales, pero hay otras formas de jugar en los pueblos y ciudades con los toros durante sus fiestas, quizás las más famosas sean las siguientes: el “Toro embolado” más conocida como “Bous al carrer” o “Carrebous” en la que el animal lleva en cada cuerno una antorcha encendida, se suele celebrar en las Comunidades valenciana, catalana y aragonesa, en esta última se denomina “Toro de ronda”; el “Torneo del toro de la Vega” se celebra en Tordesillas y consiste en alancear al toro hasta la muerte; “Bous a la mar” que se celebra en Denia y tiene como finalidad que el animal caiga al mar; “Toro de Coria” que se celebra en esta localidad cacereña y consiste en soltar al toro por las calles para que los vecinos le ataquen; la “Corrida goyesca” que se celebra en Madrid y Ronda (Málaga) es un espectáculo normal en la que la variedad consiste en el atuendo de los toreros; los “Toros de Paiporta” (pueblo de Valencia) en la que solo pueden participar mujeres u hombres disfrazados de mujeres; los “Encierros de San Fermín” (Pamplona) en los que como indica su nombre se corren los toros desde el lugar en el que están encerrados hasta la plaza; Carnaval del toro” (Ciudad Rodrigo) que son corridas cuya característica es que se celebran durante los carnavales y se denominan el “Toro del Antruejo”, el “Encierro a caballo” y el “Toro del aguardiente”; la “Fiesta del toro enmaromado” en Benavente (Zamora) que consiste en jugar con el toro que está atado por los cuernos y el “Toro engalanado” de Beas del Segura (Jaén) en el que antes de que los participantes jueguen con el toro, las mujeres lo engalanan delante de la iglesia del pueblo.

LAS GIGANTILLAS

1791 – 1792. Óleo sobre lienzo, 137 x 104 cm.

“Dos niños, según el juego conocido como de las “gigantillas”, llevan sobre sus hombros con esfuerzo a otros dos más pequeños y bien vestidos. El que está de frente, sonríe y señala con sus manos la empinada cuesta de dónde vienen y el valle adónde se dirigen. Otro, más abajo, descansa sentado en el camino. Al fondo, un paisaje de montañas y arboledas surcado por un río.

El tapiz resultante de este cartón estaba destinado, como sobrepuerta, a la decoración, “de asumptos de cosas campestres y jocosas”, del despacho de Carlos IV en la zona palaciega de San Lorenzo de El Escorial, encargada en 1790 y último proyecto de este género realizado por Goya. Se conocen dos bocetos para esta serie, de Las mozas de cántaro y de El pelele (Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza y Los Ángeles, The Armand Hammer Museum of Art), y siete cartones, de los que el Museo del Prado conserva seis.” (En https://www.museodelprado.es/coleccion/. 15-7-2019).

En la entrada gigantillas de Wikipedia (30-7-2019) dice: “Gigantillas es el nombre que popularmente se da a los gigantes y cabezudos en la ciudad de Santander (Cantabria), España. En la actualidad el Ayuntamiento de Santander junto con la Asociación Gigantes y Cabezudos de Santander está recuperando esta tradición de más de 200 años de historia en la ciudad.  Para ello se han reconstruido los 4 gigantes (don Pantaleóndoña Tomasala Repipiada y la Vieja de Vargas) y 2 cabezudos (Celes Terio, vestidos como alguaciles de la época) que se tiene constancia pasearon a lo largo de todo el siglo XIX por las calles de Santander. Estas gigantillas realizan en la actualidad tres pasacalles al año: dos días en la Semana Grande de Santander (chupinazo y día de Santiago) y un día en los Santos Mártires.”

El Diccionario de Autoridades (1734) dice en esta entrada: “Gigantilla. s. f. Figura de pasta de una gran cabeza, y miembros desproporcionados en estatura pequeña. Destas (sic) se llevan dos por guía de los Gigantones en la procesión del Corpus, la una de hombre y la otra de mujer. Y por semejanza se llama así a la mujer muy gruesa y baja de cuerpo.” El DRAE, (Edición del Tricentenario) en la misma entrada  dice así: “(De giganta e -illa). 1. f. Figura artificial con cabeza y miembros desproporcionados a su cuerpo. 2. f. Figura femenina de cabezudo (‖ persona disfrazada con una gran cabeza). 3. f. pl. Juego infantil en que un niño está a horcajadas sobre los hombros de otro.”

En Jerez llamábamos a este transporte sobre los hombros, “llevar empapahuevos” y consistía en lo que se ve en la imagen, lo que a veces era premio para el ganador y otras castigo para el perdedor. A los toreros, cuando salen por la puerta grande, los sacan así transportados unos fornidos y, seguramente, profesionales porteadores.

LOS ZANCOS 


1791 – 1792. Óleo sobre lienzo, 268 x 320 cm.

“Dos jóvenes, sobre zancos de gran altura, se arriesgan en difícil equilibrio para cortejar a la joven asomada a la ventana de una magnífica casa de piedra. Les acompañan otros dos mozos a pie, tocando la dulzaina, y contemplan la escena hombres embozados en sus capas, con los sombreros de ala ancha cubriéndoles el rostro por completo, así como mujeres pensativas y niños alborozados. / El tapiz resultante de este cartón estaba destinado a la decoración, “de asumptos de cosas campestres y jocosas”, del despacho de Carlos IV en la zona palaciega de San Lorenzo de El Escorial…” (En https://www.museodelprado.es/coleccion/. 15-7-2019).

Los zancos son conocidos también como “geranos” Gorris (1976) y “grullas”. Tienen doble finalidad: son utilitarios (pueden ser aprovechados para la vida ordinaria) y son instrumentos para jugar. Según Valserra (1944) a los zancos los niños, de la Grecia clásica, los llamaban “kolovatis”.

El Diccionario de Autoridades (1739) en la voz zanco dice: “Palo alto y dispuesto con una horquilla en que se afirma y ata el pie de que usan en las aldeas o lugares en los que hay que pasar agua, para no mojarse. // Régim. De Princ.  Lib. 2, part. I, cap. 13. ‘E llamábanle enano, diciendo que había menester siempre grandes zancos e grandes cañas en que anduviese.” En la misma entrada también dice: “Zancos. Llaman a los danzantes, porque en algunas partes usan de unos zancos muy altos, y con ellos bailan vistosamente y con extrañeza de los que los miran, y no se pueden parar sin arrimarse o asirse a algo.” ¿Se refiere a los Danzantes de Anguiano (La Rioja)?

En España los zancos se han utilizado en algunos espectáculos de toros. En la provincia de León y otros lugares han servido para vadear los ríos y para que en las fiestas populares existan unos gigantones que, además de mantenerse en equilibrio, hagan verdaderas diabluras como malabarismos, sentarse y levantarse, correr, saltar, subir y bajar escaleras, etc. También se han llegado a utilizar para trabajos tales como limpieza de ventanas, reparación de tejados o pintura de techos. Se dice que los ganaderos de la región de Landes, al sur de Francia solían vigilar a las ovejas desde lo alto de unos zancos y que los cultivadores de árboles frutales en California utilizan zancos de aluminio para facilitar sus tareas habituales.

Aleluya del siglo XIX: Los zancos a grande altura, / más que juego es travesura.” 


MUCHACHOS COGIENDO FRUTA 

1778. Óleo sobre lienzo, 119 x 122 cm.

 

“Un niño, sobre las espaldas de otro, trepa a un árbol, sacudiendo la rama cargada de frutas, para que otros dos, esperando debajo, las reciban en su sombrero.

El tapiz resultante de este cartón colgaba como decoración de sobrepuerta en el comedor de los príncipes de Asturias (el futuro Carlos IV y su esposa María Luisa de Parma) en el Palacio de El Pardo de Madrid. Es una de las cuatro escenas de un conjunto (P-776, P-773, P-772). La serie de la que formaba parte se componía de diez tapices de asuntos “campestres” (todos conservados en el Museo del Prado, P00768-P00777), siendo su composición ya en estos años de invención del propio Goya, como consta en los documentos relativos al encargo.”

(En https://www.museodelprado.es/coleccion/. 15-7-2019).

 

Robar fruta del huerto del vecino, a veces, era una necesidad pero también una especie de juego, una aventura: uno vigilaba, otro saltaba la tapia, trepaba al árbol y hurtaba mientras los demás, compartiendo emoción, esperaban para participar en el reparto y en el disfrute de la comida.

Las características del juego, según Seybold (1976) son las siguientes: 1ª. Ante todo es acción libre: el juego impuesto ya no lo es en sentido estricto, porque en su forma original emana del placer de jugar. 2ª. No es la vida ordinaria, propiamente dicha, todo lo contrario, permite salir de ella y abre una esfera distinta; como el juego por su misma índole sólo puede ser un intermedio (recreo, entretenimiento) en la vida cotidiana, es molesto cuando se convierte en obligación, en oficio. 3ª. En el juego siempre algo en suspenso, su resultado es incierto puesto que cada participante tiene posibilidades de ganar y sólo mientras el desenlace no sea seguro continúa; la decisión le pone punto final. 4ª. Crea orden que es dado por las reglas del juego y si no existen se crearán para seguir jugando, orden que introduce elegancia y exige distanciarse de la propia voluntad de imponerse. 5ª. Se desarrolla dentro de ciertos límites de tiempo y espacio, es encerrado y tiene fin, comienza y termina pero puede repetirse. 6ª. Estimula la sociabilidad, crea comunión de intereses.

En la apropiación indebida de los frutos del árbol, parece que se dan todas las características del juego. 

MUCHACHOS JUGANDO A LOS SOLDADOS


1779. Óleo sobre lienzo, 146 x 94 cm.

“En este cartón para un tapiz de sobrepuerta varios niños juegan a soldados, marchando con sus fusiles al hombro o tocando el tambor. La animación del soldadito principal, el aire marcial y el orgullo gracioso e infantil con el que se enfrenta al espectador constituyen uno de los más altos logros en la representación de la infancia de toda la obra de Goya.

El tapiz resultante estaba destinado a la decoración del dormitorio de los príncipes de Asturias (el futuro Carlos IV y su mujer María Luisa de Parma) en el Palacio de El Pardo, cercano a Madrid, enfrentado a La feria de Madrid. La serie de la que formó parte, fechada entre 1778 y 1779, estaba compuesta por siete cartones de asuntos varios, de los que seis se conservan en el Museo del Prado (P00779-P00784).”  (En https://www.museodelprado.es/coleccion/. 15-7-2019).

 En la entrada soldado de Wikipedia (2-8-2019) dice:En tiempos de la República romana y con anterioridad a la época de Cayo Mario, las costumbres familiares respecto a los hijos que algún día serían soldados eran las siguientes: A los 17 años, el padre regalaba al hijo una cota de malla, un casco, una espada, un puñal y unas espuelas. La madre le regalaba las caligae, la funda para el escudo, el macuto, un penacho de crines y el sagum o capa militar. Las hermanas, si las había, tejían los calcetines y confeccionaban seis o siete túnicas. Un soldado, en su sentido más general, es un individuo que se ha alistado, voluntariamente o en cumplimiento de un servicio militar obligatorio, en las fuerzas armadas de un país soberano, recibiendo entrenamiento y equipo para defender a dicho país y sus intereses… La palabra castellana soldado es una de las más difundidas por el mundo numerosas lenguas la han tomado prestada… Un soldado no es necesariamente un combatiente. Aunque todos los soldados reciben algún tipo de entrenamiento de combate básico, muchos realizan servicios en posiciones distintas a las de combate.”


En la España de la postguerra, los niños coleccionaban soldaditos de plomo, jugaban a los soldados y a la guerra. Como soldados desfilaban con gorros de papel (un periódico convenientemente doblado) y un fusil de madera al hombro (si no había fusil valía un palo o una caña) casi se puede decir que jugando se preparaban para ser militares. Para las batallas (posiblemente las pedreas fueron sustitutivos) construían trincheras, ganaban o perdían, eran o hacían prisioneros y además tenían sus cornetas, tambores, etc. con los que se divertían. Ahora, afortunadamente en España no hay guerra, el Ejército se ha profesionalizado y los niños juegan a otras cosas.


MUCHACHOS TREPANDO A UN ÁRBOL 


1791 – 1792. Óleo sobre lienzo, 141 x 111 cm. 

“Tres niños, vestidos pobremente, se ayudan unos a otros para trepar a un árbol, tal vez con la idea de coger nidos. Al fondo se combina el paisaje montañoso de la izquierda con la mole de un castillo medieval, a la derecha.

El tapiz resultante de este cartón estaba destinado, como sobrepuerta, a la decoración, “de asumptos de cosas campestres y jocosas”, del despacho de Carlos IV en la zona palaciega de San Lorenzo de El Escorial, encargada en 1790 y último proyecto de este género realizado por Goya. Se conocen dos bocetos para esta serie, de Las mozas de cántaro y de El pelele (Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza y Los Ángeles, The Armand Hammer Museum of Art), y siete cartones, de los que el Museo del Prado conserva cinco.” (En https://www.museodelprado.es/coleccion/. 15-7-2019).

La trepa es una actividad física que exige fuerza y gran coordinación.  Quizás la modalidad más conocida y más practicada sea la cucaña, actividad que Wikipedia (1-8-2019) describe así: “El juego de la ‘cucaña’, también conocido como palo ensebado, consiste en escalar, trepar y marinear, solo con ayuda de brazos y piernas, por un poste vertical u horizontal de aproximadamente cinco metros de longitud, que suele estar alisado o embadurnado con alguna sustancia resbaladiza. Este juego se originó como pasatiempo en Nápoles durante el siglo XVI. También se practica en muchos países de América Latina y en Filipinas, donde puede conocerse por uno o ambos nombres.”

D. Antonio Viñayo (1992) cuenta una versión diferente de esta actividad: “Todavía son muchos los pueblos de León que continúan organeando las mayas a cargo de la mocedad. Ello es que, […] la noche del último día de Abril los mozos van al plantío comunal y talan los dos chopos más gallardos, que los mozos mismos acarrean a la plaza de la iglesia. Allí bien pelados, los izan coronados con un pelele, masculino el de la derecha y femenino el de la izquierda. Son el mayo y la maya, o las mayas. Es el ancestral culto al árbol... Roma los elevaba en honor de Júpiter y Juno. León los pina como bienvenida al mes “florido y hermoso” de las coplas, a honra del santo patrono de la parroquia, en homenaje al misacantano del pueblo. En el Occidente leonés... una pareja de jóvenes, chico y chica, se cubren de ramaje y así pasean por el pueblo, como árboles vivientes.”

El Diccionario de Autoridades (1734) dice en la entrada mayo: “Se llama también el árbol alto adornado de cintas, frutas y otras cosas, que se pone en un lugar público de alguna Ciudad o Villa, a donde todo el mes de mayo concurren los mozos y mozas a holgarse y divertirse con bailes y otros festejos.” La edición de 1984, dice: “6. Pl. Música y canto con que en la noche del último día de Abril obsequiaban los mozos a las solteras.”

NIÑO DE ESPALDAS TOCANDO EL TAMBOR. ÁRBOL Y PÁJARO

 

 

1778 – 1790. Lápiz negro, Pluma, Tinta ferrogálica sobre papel verjurado, 187 x 129 mm. 

 

“Goya dibujó a lápiz, posteriormente repasado a pluma, un apunte de niño tocando el tambor, visto de espaldas. El Cuaderno italiano contiene cuatro páginas con el mismo motivo del niño del tambor desde diferentes puntos de vista (pp. 71, 73, 75 y 78). Parecen apuntes espontáneos tomados del natural y podrían ser parte de los estudios preparatorios de dos cartones para tapices del dormitorio del Príncipe de Asturias en el palacio del Pardo, datados el 5 de enero de 1779. En concreto, el niño recuerda a las figuras infantiles, una con tambor, de Muchachos jugando a soldados (Museo del Prado, P00783) y al pequeño con sombrero, de espaldas y tocando el tambor de Niños del carretón (Ohio, Toledo Museum of Art, 59.14)…” (En https://www.museodelprado.es/coleccion/. 16-7-2019).

 

El tambor ha sido y es un juguete muy apreciado por los niños (plural genérico) pero hay otros juguetes que producen sonidos como ellos, como son los sonajeros (el primero que manipula el bebé), los silbatos, los pitos, las flautas, etc.

En España el tambor se utiliza mucho y no, precisamente, solo por niños sino por estos y por mayores, así las bandas de cornetas y tambores de las cofradías de Semana Santa que durante todo el año ensayan para desfilar en la citada festividad y las famosas las tamborradas que se celebran en bastantes localidades españolas en las que se reúnen numerosos participantes de todas las edades y durante horas y horas golpean con mazas o repiquetean con palillos o baquetas en las pieles de los tambores. 

NIÑO DE PEFIL TOCANDO EL TAMBOR


1778 – 1779. Lápiz negro, Pluma, Tinta ferrogálica sobre papel verjurado, 187 x 129 mm.

“Los cuatro apuntes de un niño tocando el tambor incluidos en el Cuaderno italiano (pp. 71, 73, 75 y 78), probablemente estudios del natural, pueden relacionarse con los cartones para tapices del dormitorio del Príncipe de Asturias en el palacio del Pardo, como Muchachos jugando a soldados (Museo del Prado, P00783) y Niños del carretón (Ohio, Toledo Museum of Art, 59.14), documentados el 5 de enero de 1779.” (Texto extractado de Mena Marqués, Manuela B. en: Cuadernos italianos en el Museo del Prado: de Goya, José del Castillo, Mariano Salvador Maella [Recurso electrónico] Museo Nacional del Prado, 2013, p. 690).” (En https://www.museodelprado.es/coleccion/. 16-7-2019).

Para Wikipedia (1-8-2019)Un tambor es un instrumento de percusión de sonido indeterminado, perteneciente a la familia de los membranófonos según el sistema de clasificación de Hornbostel-Sachs. ​ Consta de una caja de resonancia, que suele ser de forma cilíndrica, y una membrana llamada parche, que cubre la abertura de la caja. Algunos tipos de tambores tienen parches en ambos lados. El sonido se obtiene al golpear el instrumento en el parche con la mano o con baquetas. También se suele percutir la caja.

Los tambores generalmente se tocan golpeando con la mano, o con una o dos palos o baquetas. Se utiliza una amplia variedad de palos, incluidos palos de madera y palos con batidores suaves de fieltro en el extremo. En el jazz, algunos bateristas usan pinceles para un sonido más suave y silencioso. En muchas culturas tradicionales, los tambores tienen una función simbólica y se utilizan en ceremonias religiosas.

Los tambores se usan con frecuencia en la musicoterapia, especialmente los tambores de mano, debido a su naturaleza táctil y su fácil uso por parte de una amplia variedad de personas. ​

Los tambores adquirieron incluso un estatus divino en lugares como Burundi, donde las karyenda eran un símbolo del poder del rey.” ​ 

NIÑOS INFLANDO UNA VEJIGA


1777 – 1778. Óleo sobre lienzo, 116 x 124 c    

 

“Goya inició en esta serie de cartones sus escenas infantiles. Aquí, el niño en primer término infla con esfuerzo una vejiga, mientras su compañero espera. Dos mujeres aparecen sentadas al fondo, una en actitud pensativa, con la cabeza apoyada en la mano, característica de la melancolía, y la otra mirando con seriedad al espectador. El tapiz resultante de este cartón colgaba, como decoración de una sobrepuerta, en el comedor de los príncipes de Asturias (el futuro Carlos IV y su esposa María Luisa de Parma) en el Palacio de El Pardo de Madrid. La serie de la que formaba parte se componía de diez tapices de asuntos “campestres” (todos conservados en el Museo del Prado, P00768-P00777), siendo su composición ya en estos años de invención del propio Goya, como consta en los documentos relativos al encargo.” (En https://www.museodelprado.es/coleccion/. 16-7-2019).

 

En la entrada vejiga del Diccionario de la Academia, edición del Tricentenario, dice: “Vejiga. Del lat. vesīca. 1. f. Órgano muscular y membranoso, a manera de bolsa, que tienen muchos vertebrados y en el cual va depositándose la orina producida en los riñones. 2. f. ampolla (‖ elevación de la epidermis). 3. f. Bolsa pequeña formada en cualquier superficie y llena de aire u otro gas o de un líquido. 4. f. Bolsa pequeña de tripa de carnero en que se conservaba un color para la pintura al óleo. 5. f. coloq. Ur. Persona simple y fácil de engañar…”

A continuación cita y define la vejiga de la bilis o vejiga de la hiel, la vejiga de la orina, la vejiga de perro y la vejiga natatoria.

 Cuando el dinero de los niños no daba para comprar un balón o una pelota o su habilidad no les permitía fabricarse una pelota de trapo echaban mano de las vejigas de mamíferos grandes para jugar al fútbol o emplearlas como globos. Lo malo es que pronto estallaban y eran escasas porque se utilizaban para embutir productos de la matanza.  

VIEJA COLUMPIÁNDOSE


1826 – 1828. Aguafuerte, Rascador sobre papel continuo, 289 x 204 mm.

“Los aguafuertes conocidos como Últimos caprichos han sido considerados parte de una serie inconclusa, o bien obras sueltas complementarias de los álbumes de dibujo realizados por Goya en Burdeos. La supuesta mención a este conjunto podría encontrarse en la carta remitida por el artista a Joaquín María Ferrer, su amigo exiliado en París, el 20 de diciembre de 1825, donde en respuesta a la sugerencia de Ferrer sobre la reedición de los Caprichos, Goya comentaba: “Tengo mejores ocurrencias en el dia para que se entendieran con mas utilidad”. Dando por supuesto que esas “mejores ocurrencias” fueran estos aguafuertes, la fecha de la carta se ha tomado como base para datar los Últimos caprichos entre 1826 y 1828.

Tan sólo se conservan pruebas de época del artista de dos de las cuatro composiciones: El cantor ciego y Viejo columpiándose. De las otras dos [Maja sobre fondo oscuro y Contrabandista andaluz] únicamente existen estampaciones póstumas.

La lámina de El cantor ciego, separada del resto, perteneció a Paul Lefort. En 1922 se encontraba en poder de Edmond Gosselin, y posteriormente pasó a la colección Zdenko Bruck de Buenos Aires. De El cantor ciego se conservan dos pruebas de estado anteriores a la punta seca y buril, pertenecientes a la Fundación Lázaro Galdiano de Madrid [Inv. 11604] y al Kupferstichkabinett de Berlín.

Las otras tres láminas de cobre, junto con dos planchas del grupo de Prisioneros, fueron adquiridas en 1859 a Mariano Goya por el diplomático inglés John Savile Lumley, quien había llegado a Madrid el año anterior como secretario de la Embajada del Reino Unido. En 1926 la firma londinense Colnaghi se hacía con los cobres, vendiéndolos en 1938 a Philip Hofer. Éste los donó al Museum of Fine Arts de Boston en 1970.

En los reversos de los tres cobres se encuentran grabadas similares composiciones a las del recto, aunque abiertas sólo al aguafuerte. Todos los reversos parecen ser copias muy próximas a tres diseños del Álbum H de Burdeos –Álbum H 22, 31 y 58–, dibujos que sirvieron de referencia para los grabados del anverso. Parecidos en su ejecución a otras interpretaciones decimonónicas de la obra de Goya, existe unanimidad en considerar a dos de esos reversos [Maja sobre fondo claro y El embozado] realizados por una mano distinta del artista, y respecto al tercero [Vieja columpiándose] también existen dudas razonables de su atribución a Goya…” (En https://www.museodelprado.es/coleccion/. 16-7-2019). 

VIEJO COLUMPIÁNDOSE

1826 – 1828. Aguafuerte, Aguatinta, Bruñidor, Aguada sobre papel continuo, 289 x 204 mm.

“Los aguafuertes conocidos como Últimos caprichos han sido considerados parte de una serie inconclusa, o bien obras sueltas complementarias de los álbumes de dibujo realizados por Goya en Burdeos. La supuesta mención a este conjunto podría encontrarse en la carta remitida por el artista a Joaquín María Ferrer, su amigo exiliado en París, el 20 de diciembre de 1825, donde en respuesta a la sugerencia de Ferrer sobre la reedición de los Caprichos, Goya comentaba: “Tengo mejores ocurrencias en el día para que se entendieran con más utilidad”. Dando por supuesto que esas “mejores ocurrencias” fueran estos aguafuertes, la fecha de la carta se ha tomado como base para datar los Últimos caprichos entre 1826 y 1828...” (En https://www.museodelprado.es/coleccion/. 16-7-2019).

NOTA. Para “Vieja columpiándose” y “Viejo columpiándose” ver “columpio”

 

FUENTE

MUSEO DEL PRADO. En  https://www.museodelprado.es/coleccion/.


BIBLIOGRAFÍA 

 

ALCALÁ VENCESLADA, A. (1931). Vocabulario andaluz. 1ª edición. Edición facsímil. Universidad de Jaén, coord. Ignacio Ahumada Lara, impreso por la RAE en 1951. Reedición de “El Mundo del siglo XXI - X Aniversario”. Madrid, 1999.

CAILLOIS, R. (1958). Teoría de los juegos. Traducción española de Ramón Gil  Novales. Editorial Seix Barral. Barcelona,

COVARRUBIAS Y OROZCO, S. de. (1611). Tesoro de la lengua castellana o española.   En http://fondosdigitales.us.es/fondos/libros/765/250/tesoro-de-la-lengua-castellana-o-espanola/

DICCIONARIO DE AUTORIDADES. (1726/1739). Edición facsímil. Gredos. Madrid, 1990.

GORRIS, J. M (1976).  El juguete y el juego. -Aproximación a la historia del juguete y a la psicología del juego-. Edit. Avance, Barcelona.

HERNÁNDEZ, S. (¿1.901?). Juegos de los niños en las Escuelas y Colegios. Edición facsímil de la misma obra publicada por Calleja. José J. de Olañeta, Editor. Palma de Mallorca, 1986.

MARTÍNEZ BASELGA, P. (1910). Museo Infantil. Juguetería y Psicología. Imprenta del Hospicio Provincial. Zaragoza.

MERCURIAL, J. (1569). Arte jimnástico-médico. Ordenado y traducido del latín al castellano por D. Francisco de Paula Abril. Madrid, imprenta de D. Victorino Hernando, 1845. Edición facsímil en revista Citius, Altius, Fortius, tomos XI y XII. Instituto Nacional de Educación Física y Deportes, Madrid, 1969-1970. Introducción de Miguel Piernavieja del Pozo.

SAMPEDRO, J. L. En https://dineroyconciencia.es/cometa-jose-luis-sampedro/ (28-02-2016).

VALSERRA, F. (1944). Historia del deporte. Colección la Historia para Todos. Plus Ultra. Madrid-Barcelona.

VIÑAYO, A. (1992). El calendario románico de San Isidoro. Colección León por dentro. Serie Imágenes/Paisajes. Caja España, León.

WIKIPEDIA. Diversos artículos reseñados en el texto.


León, noviembre de 2025

 

 

 

 

 

 

 

 


 


 



[1] Avicena, médico, filósofo, científico y polímata persa.

[2]  Es De suponer que cantaban bamberas.

[3] Julio Pólux (s. II), retórico y lexicógrafo alejandrino que enseñó en Atenas.

[4] Canción para el columpio

[5] En León, gallina ciega.

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