EMPAPAHUEVOS

 

Las gigantillas (1775/1792) Goya. Museo del Prado

    En Jerez decíamos llevar a empapahuevos (vocablo que no he encontrado en ninguno de los diccionarios consultados) a cargar con alguien sobre los hombros, unas veces como transporte para impedidos, otras como premio para el vencedor de un juego[1], otras como penalización para el perdedor, otras para jugar a luchar o para competir corriendo a ¿quién llega antes? o ¿quién aguanta más? Es decir que era un medio de acarreo, que a veces era un acto de solidaridad, otras un juego y también un premio y una penalización que el Diccionario de la lengua española registra como gigantilla así; “f. pl. Juego infantil en que un niño está a horcajadas sobre los hombros de otro.” Incluye estas otras denominaciones: gigantilla, gigantillo, cucho y gigantona.

          Dicho diccionario registra gigantilla por primera vez en la edición de 1734, en la que dice que es una figura de pasta de una gran cabeza y miembros desproporcionados… y como juego no lo incluye hasta la edición de 1970, en la que añade a lo anterior, que es un juego infantil en que un niño está a horcajadas sobre los hombros de otro, definición que se mantiene hasta la actualidad.



[1] El premio para los toreros que le cortan dos orejas a un mismo toro es salir por la puerta grande a hombros.

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