UNOS JUEGOS QUE NOS CONTARON COMO DE VALDERAS
Y tal como nos lo contaron a Elhecte (q.e.p.d)
y a mí, por escrito, los transcribo. Al no venir firmado el manuscrito no puedo
citar al autor. Si algún día lee esto, le ruego que se ponga en contacto
conmigo para poder reconocer su autoría y así hacerlo constar.
"Valderas es una villa que
geográficamente está situada al sur de León, tanto que si miramos el mapa de
nuestra región veremos que más abajo ya no hay más pueblos. Nuestro entorno
cultural y geográfico está enclavado dentro del área que se denomina Tierra de
Campos en la confluencia de León, Valladolid y Zamora.
Naturalmente esta zona, como todas las
zonas de población rural, es rica en juegos que si bien muchos se han perdido
gran parte de ellos continúan todavía vigentes dentro de la diversión de los
mozos de mi pueblo, en este relato no quiero hablar de los que aún siguen
vigentes sino de aquellos a los que ya no se juega o se juega muy poco.
Las características principales de
estos juegos son la brutalidad y la violencia que implica jugar en ellos. De
todos estos juegos que se hallan en extinción me voy a detener en uno que
creemos que los caracteriza porque vendría a ser la suma de todos. El juego se
llama Adorar con rayos, nombre con el
que siempre se le ha conocido en Valderas, aunque me consta que también se
juega en Cistierna y León donde recibe el nombre de Toro.
El terreno de juego puede ser al aire
libre o en sitio cubierto. El número de jugadores es amplio, de siete jugadores
en adelante hasta quince o más. La razón del elevado número de participantes es
que con menos no tendría emoción. Hasta ahora no he conocido que a este juego
jugasen las chicas, pero esto no es en sí una condición sin la cual no podría
existir el juego, la razón de la ausencia femenina es la excesiva brutalidad
que la mecánica interna del juego conlleva.
Es un juego de grupo y de líder y éste
debe ser elegido por mayoría o por ser el que más carisma aporte. Su principal
tarea es la de ser juez y guía y el nombre que recibe es el de madre. Una vez designada la madre se
procede a establecer, mediante la fórmula que se acuerde, el orden de
intervención que es rotativo y fijo. El último del grupo será el que pone.
Es este un juego abierto porque permite
la incorporación de todas las variantes que se le ocurran al que dirige.
Normalmente no se usan materiales, pero pueden utilizarse todos aquellos que se
tengan a mano, por ejemplo, una ventana, un poste de la plaza porticada, etc.
Las reglas son las siguientes
1.
La duración es ilimitada.
2.
Nadie, en principio, puede retirarse del juego estando en posición de último y
por lo tanto de poner, ni durante el ejercicio del juego y las acciones que
ordene la madre. En el caso de abandonar habrá de exponerse al mataculo que consiste en un gran patadón
en el culo, estando en posición de potro,
que primero le da la madre y después todos los demás jugadores.
3.
Jugar implica, tácitamente, aceptar la violencia y la brutalidad de la mecánica
interna del juego y del grupo.
4.
Las decisiones de la madre son inapelables.
5.
Aquél al que le toca poner se puede liberar cuando la madre pronuncia la frase ' a adorar rayos' , en ese mismo momento
todos los demás tienen que acudir al lugar donde está el reo y con los dedos
índice y corazón en forma de uve, clavárselos en la espalda, el último en
realizar el enchufe que así se denomina esta acción, pone.
También la madre puede liberar al reo cuando dirime una cuestión entre éste y
otro de los jugadores y falla a favor de aquél.
6.
Si la madre falla en sus propuestas o acciones es inmediatamente destituida y
pasa a ser reo, ocupando entonces el puesto de madre el jugador siguiente,
según el orden antes establecido.
7.
La madre decide la duración de cada uno de los juegos que se propongan.
Una vez conocidas las reglas comienza
el juego colocándose el reo en posición de potro para ser saltado por todos los
jugadores, siempre respetando el orden establecido de antemano. Las diversas
partes de este juego general, que fuera de este contexto serían juegos
aislados, vienen todas de las órdenes de la madre. El comienzo suele ser
relajado y a medida que se incorporan nuevas actividades va aumentando el nivel
de brutalidad.
El orden de los juegos puede ser este:
1º.
Juego de los motes. Cada jugador va saltando por encima del reo a la vez que
tiene que decir el mote de algún personaje conocido de Valderas, para continuar
con pagos de terreno, calles, bares del pueblo, películas, razas de animales,
pastores de la localidad, marcas de tractores, etc. y finaliza cuando la madre
así lo determina o cuando un jugador ya no es capaz de decir más nombres,
pasando éste entonces a ser reo.
2º.
Chorizos colgantes. En algunas otras zonas leonesas recibe el nombre de
chorizos estirantes. La madre se agarra a una verja y todos los demás se
colocan tras ella formando una hilera bien amarrada por la cintura. El reo
tiene que intentar romper esta cadena humana y aquel jugador por donde se
deshaga pasa a convertirse en reo. Cuando esto ocurre la madre debe decidir si
se continua o se empieza otro juego.
3º.
Potros en la pradera. Todos los jugadores, excepto el reo que se coloca en el
centro, forma un corro para poder patearle. El que está en el centro, para
poder librarse de tamaño suplicio, puede agarrar por una pierna a uno de los
pateadores. Si así ocurre pasa a ser reo el agarrado. El juego continua hasta
que la madre decida cambiar de actividad.
4º.
Gatos en el tejado. Todos los jugadores, excepto el reo, se colocan a gatas
formando una fila. A partir de ese momento, el reo, tiene que desplazarse por
encima de todos procurando hacerles daño al objeto de que alguno se queje. Si
esto sucede se cambian los papeles.
5º.
Carta a la novia. Uno a uno, todos los jugadores incluida la madre, se van
subiendo encima del reo y así colocados simulan que están escribiendo una
carta. A medida que la redactan van castigando al reo así:
-
si cae un borrón, estirón de orejas,
-
poner una coma, supone un tirón de pelos,
-
un punto, es igual a un buen codazo en la espalda,
-
el punto y coma es para que reciba el reo la suma de ambos,
-
la barra separadora indica que hay que hacerle una raya en la espalda,
-
el sello es un puñetazo suave y el matasello es, con el reo en el suelo,
arrearle una buena patada."
Así nos lo contaron, así lo recogimos
en nuestro libro Juegos tradicionales infantiles en León y así lo
transcribo en este blog.
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