UNOS JUEGOS QUE NOS CONTARON COMO DE VALDERAS



La paz a palos. Amorós, 1886


Juan J. de la Rosa Sánchez
Profesor Honorario de la Universidad de León

 

Y tal como nos lo contaron a Elhecte (q.e.p.d) y a mí, por escrito, los transcribo. Al no venir firmado el manuscrito no puedo citar al autor. Si algún día lee esto, le ruego que se ponga en contacto conmigo para poder reconocer su autoría y así hacerlo constar.

"Valderas es una villa que geográficamente está situada al sur de León, tanto que si miramos el mapa de nuestra región veremos que más abajo ya no hay más pueblos. Nuestro entorno cultural y geográfico está enclavado dentro del área que se denomina Tierra de Campos en la confluencia de León, Valladolid y Zamora.

Naturalmente esta zona, como todas las zonas de población rural, es rica en juegos que si bien muchos se han perdido gran parte de ellos continúan todavía vigentes dentro de la diversión de los mozos de mi pueblo, en este relato no quiero hablar de los que aún siguen vigentes sino de aquellos a los que ya no se juega o se juega muy poco.

Las características principales de estos juegos son la brutalidad y la violencia que implica jugar en ellos. De todos estos juegos que se hallan en extinción me voy a detener en uno que creemos que los caracteriza porque vendría a ser la suma de todos. El juego se llama Adorar con rayos, nombre con el que siempre se le ha conocido en Valderas, aunque me consta que también se juega en Cistierna y León donde recibe el nombre de Toro.

El terreno de juego puede ser al aire libre o en sitio cubierto. El número de jugadores es amplio, de siete jugadores en adelante hasta quince o más. La razón del elevado número de participantes es que con menos no tendría emoción. Hasta ahora no he conocido que a este juego jugasen las chicas, pero esto no es en sí una condición sin la cual no podría existir el juego, la razón de la ausencia femenina es la excesiva brutalidad que la mecánica interna del juego conlleva.

Es un juego de grupo y de líder y éste debe ser elegido por mayoría o por ser el que más carisma aporte. Su principal tarea es la de ser juez y guía y el nombre que recibe es el de madre. Una vez designada la madre se procede a establecer, mediante la fórmula que se acuerde, el orden de intervención que es rotativo y fijo. El último del grupo será el que pone.

Es este un juego abierto porque permite la incorporación de todas las variantes que se le ocurran al que dirige. Normalmente no se usan materiales, pero pueden utilizarse todos aquellos que se tengan a mano, por ejemplo, una ventana, un poste de la plaza porticada, etc.

Las reglas son las siguientes

            1. La duración es ilimitada.

            2. Nadie, en principio, puede retirarse del juego estando en posición de último y por lo tanto de poner, ni durante el ejercicio del juego y las acciones que ordene la madre. En el caso de abandonar habrá de exponerse al mataculo que consiste en un gran patadón en el culo, estando en posición de potro, que primero le da la madre y después todos los demás jugadores.

            3. Jugar implica, tácitamente, aceptar la violencia y la brutalidad de la mecánica interna del juego y del grupo.

            4. Las decisiones de la madre son inapelables.

            5. Aquél al que le toca poner se puede liberar cuando la madre pronuncia la frase ' a adorar rayos' , en ese mismo momento todos los demás tienen que acudir al lugar donde está el reo y con los dedos índice y corazón en forma de uve, clavárselos en la espalda, el último en realizar el enchufe  que así se denomina esta acción, pone. También la madre puede liberar al reo cuando dirime una cuestión entre éste y otro de los jugadores y falla a favor de aquél.

            6. Si la madre falla en sus propuestas o acciones es inmediatamente destituida y pasa a ser reo, ocupando entonces el puesto de madre el jugador siguiente, según el orden antes establecido.

            7. La madre decide la duración de cada uno de los juegos que se propongan.

Una vez conocidas las reglas comienza el juego colocándose el reo en posición de potro para ser saltado por todos los jugadores, siempre respetando el orden establecido de antemano. Las diversas partes de este juego general, que fuera de este contexto serían juegos aislados, vienen todas de las órdenes de la madre. El comienzo suele ser relajado y a medida que se incorporan nuevas actividades va aumentando el nivel de brutalidad.

El orden de los juegos puede ser este:

            1º. Juego de los motes. Cada jugador va saltando por encima del reo a la vez que tiene que decir el mote de algún personaje conocido de Valderas, para continuar con pagos de terreno, calles, bares del pueblo, películas, razas de animales, pastores de la localidad, marcas de tractores, etc. y finaliza cuando la madre así lo determina o cuando un jugador ya no es capaz de decir más nombres, pasando éste entonces a ser reo.

            2º. Chorizos colgantes. En algunas otras zonas leonesas recibe el nombre de chorizos estirantes. La madre se agarra a una verja y todos los demás se colocan tras ella formando una hilera bien amarrada por la cintura. El reo tiene que intentar romper esta cadena humana y aquel jugador por donde se deshaga pasa a convertirse en reo. Cuando esto ocurre la madre debe decidir si se continua o se empieza otro juego.

            3º. Potros en la pradera. Todos los jugadores, excepto el reo que se coloca en el centro, forma un corro para poder patearle. El que está en el centro, para poder librarse de tamaño suplicio, puede agarrar por una pierna a uno de los pateadores. Si así ocurre pasa a ser reo el agarrado. El juego continua hasta que la madre decida cambiar de actividad.

            4º. Gatos en el tejado. Todos los jugadores, excepto el reo, se colocan a gatas formando una fila. A partir de ese momento, el reo, tiene que desplazarse por encima de todos procurando hacerles daño al objeto de que alguno se queje. Si esto sucede se cambian los papeles.

            5º. Carta a la novia. Uno a uno, todos los jugadores incluida la madre, se van subiendo encima del reo y así colocados simulan que están escribiendo una carta. A medida que la redactan van castigando al reo así:

            - si cae un borrón, estirón de orejas,

            - poner una coma, supone un tirón de pelos,

            - un punto, es igual a un buen codazo en la espalda,

            - el punto y coma es para que reciba el reo la suma de ambos,

            - la barra separadora indica que hay que hacerle una raya en la espalda,

            - el sello es un puñetazo suave y el matasello es, con el reo en el suelo, arrearle una buena patada."

Así nos lo contaron, así lo recogimos en nuestro libro Juegos tradicionales infantiles en León y así lo transcribo en este blog.



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