ALELUYAS DE JUEGOS TRADICIONALES



En Fundación Joaquín Díaz

 

 

Juan J. de la Rosa Sánchez
Profesor Honorario de la Universidad de León

 

“Cada una de las estampitas, que, formando serie
y con la explicación del asunto, contiene un pliego de papel”
(DRAE, 1884)

 

 

Un aleluya es un canto de alegría en la liturgia cristiana donde también significa tiempo de pascua y una interjección usada por la Iglesia en tiempo de júbilo y también es una planta de la familia de las oxalidáceas y otra de las malváceas y más significados según el DRAE (versión electrónica) pero una aleluya según el mismo diccionario es: “Cada una de las estampas que, formando serie, contiene un pliego de papel, con la explicación del asunto, generalmente en versos pareados” que apareció por primera vez en la edición de 1884 así: “Por ext., cada una de las estampitas, que, formando serie y con la explicación del asunto, contiene un pliego de papel. Por lo común esta explicación se hace en versos pareados.”

En esta entrada el diccionario panhispánico de dudas dice: “…En el resto de las acepciones ('pareado de octosílabos de carácter popular', 'hoja o pliego que contiene estampas con aleluyas').

Para la fundación Joaquín Díaz “la aleluya es un pliego de papel impreso por una cara que contiene un conjunto de viñetas -generalmente cuarenta y ocho- en cuyo pie suelen aparecer unos versos.”

De esta acepción es de la que voy a tratar en este artículo.

. 


A la comba, como ves,
juegan por lo menos tres

 A la limón[1], van cantando

las de uno y otro bando

A las cuatro esquinas gana

quien más en correr se afana.

A los moros y cristianos[2]

juegan los chicos ufanos.

A los niños da alegría

ver la fantasmagoría.

 


Al cucharón[3], el vendado

pega si no es despejado. 

Al escondite afanosos

juegan los niños gozosos. 

 Al volante[4] con anhelo

juegan sin que caiga al suelo.

Alza la cometa el vuelo,

llegando a tocar el cielo. 

Anda el volante con arte

cruzando de parte a parte. 

Anda la china la rueda,

y entre dos manos se queda.

Antes iban los hijitos

de su padre agarraditos.
Hoy bien sus gracias campean
cuando libremente hombrean. 

Brinque ligero y bien alto

aquel que jugare al salto. 

El boliche[5], cierto, es juego

de mucho tino y sosiego. 

El chito[6] requiere maña

para hacer caer la caña.

El juego de la sortija

es de puntería fija.


El juego del moscardón

es de mucha diversión

El peón, bien entendido,

es un juego divertido.

El pinto, pinto, en verdad

es un juego de tierna edad. 

El subir a la cucaña

más que fuerza quiere maña.

El toro siempre depara

movimiento y algazara. 

En la Puerta de Alcalá se lidian muy buenos toros

por eso los ganaderos se están haciendo de oro.

 

En la rayuela (infernáculo), destreza

debe tener el que empieza.


En los bolos, la jugada

hace la bola impulsada. 

Es diversión muy sencilla

jugar a la sortijilla[7]. 

Es en carmona[8] maestro

quien es en tirar más diestro. 

Es el marro[9] vencido

quien es menos atrevido.

Es fuerza jugando al lobo

no ser pesado ni bobo.

 


Es la peonza cantora,

muy ligera bailadora. 

Es la toña[10] peligrosa

diversión poco graciosa. 

Es preciso en la pelota

saberla dar cuando bota.

Es su mejor diversión

un caballo de cartón.

 


Hace a las niñas gozar

el ver el aro rodar. 

Hacen al aro rodar

corriendo sin descansar. 

Hacen el molino[11] andando,

dos niñas casi volando.

Imitan a los soldados

varios chiquillos formados.

Juegan al san serení[12]

las niñas así, así.

 

La campanada[12] es el dar

sin reír y sin hablar. 

La rueda con sus canciones

alegra los corazones.

La viejecita[14] es un juego

que una niña aprende luego.

 


Las niñas que juicio tienen

con muñecas se entretienen.

Los chicos cuando están solos

juegan con afán a los bolos.

Los muchachos más traviesos

juegan al quebrantahuesos[15].

Los muchachos pequeñitos

juegan a los soldaditos.

Los que al escondite juegan,

al más diestro se la pegan. 

Los zancos a grande altura,

más que juego es travesura.
 


Montan la caballería

los niños con alegría

Ni destreza ni donaire

quiere la pelota al aire.

Niños ved aquí pintados

vuestros juegos apreciados.

 




No sea en saltar escaso

el niño que juegue al paso.

Para jugar al nabero[16]

es preciso andar ligero. 

Quiere el columpio firmeza

en las manos y cabeza.

Regocijo siempre alcanza

el juego de la balanza.

Se reúnen los chiquillos

y juegan a los novillos. 

Tras el día bullicioso

viene a la noche el reposo.

 


 

Vale una niña un tesoro

jugando a la cinta de oro.

 


Tres en raya cuádruple



[1] Juego de filas enfrentadas y de persecución en el que se canta una canción

[2] El Diccionario de Autoridades (1726-1739), refiriéndose al marro, (juego de persecución) dice que es un “juego parecido al que llaman de moros y cristianos,"

[3] Gallina ciega

[4] Zoquetillo de madera o corcho, forrado de piel y coronado de plumas, que se usa para jugar, lanzándolo por el aire con raquetas. Pierde el jugador que lo deja caer en tierra.

[5] Juguete compuesto de un palo terminado en punta por un extremo, con una cazoleta en el otro; y, una bola taladrada sujeta por un cordón al medio del palo la cual lanzada al aire, se procura recoger, ya en la cazoleta, ya acertando a meterle en el taladro la punta del palo

[6] chito. Tanga. Tejo.

[7] Anillito

[8] Según Alcalá“Golpe en la cabeza con el puño cerrado, apoyando primero el pulgar y dejándolo resbalar sobre ella.” Juego de lanzamiento

[9] Como marro se conoce a varios juegos.

[10] Billalda. Tala. Bigarda.

[11] Una de las denominaciones del juego maíz de oro.

[12] Canción para juego de corro.

[13] También amagar y no dar.

[14] Juego de corro.

[15] . El Diccionario de Autoridades (1726-1739) lo define de esta manera: “Juego que usan los muchachos, cogiéndose por la cintura, quedando el uno boca abajo, en lo que alternativamente se mudan, dejándose caer el uno sobre el otro, hasta que el que está boca abajo topa con los pies en el suelo, por la parte opuesta, y levanta al compañero.”

[16] “Juego de muchachos en que, puestos en rueda, se pasan unos a otros un lapo (Según Alcalá Venceslada, en Huelva, piedra) o zurriago.” (Casares, 1975).

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