ALELUYAS DE JUEGOS TRADICIONALES
Un aleluya es un canto de alegría en la liturgia cristiana donde
también significa tiempo de pascua y una interjección usada por la Iglesia en
tiempo de júbilo y también es una planta de la familia de las oxalidáceas y otra
de las malváceas y más significados según el DRAE (versión electrónica) pero una
aleluya según el mismo diccionario es: “Cada una de las estampas que, formando
serie, contiene un pliego de papel, con la explicación del asunto, generalmente
en versos pareados” que apareció por primera vez en la edición de 1884 así:
“Por ext., cada una de las estampitas, que, formando serie y con la explicación
del asunto, contiene un pliego de papel. Por lo común esta explicación se hace
en versos pareados.”
En esta entrada el diccionario panhispánico de dudas dice: “…En el resto de las acepciones
('pareado de octosílabos de carácter popular', 'hoja o pliego que contiene
estampas con aleluyas').
Para la fundación Joaquín Díaz “la aleluya es un pliego de
papel impreso por una cara que contiene un conjunto de viñetas -generalmente
cuarenta y ocho- en cuyo pie suelen aparecer unos versos.”
De esta acepción es de la que voy a tratar en este artículo.
.
A las cuatro esquinas gana
A los moros y cristianos[2]
A los niños da alegría
Al cucharón[3],
el vendado
Al escondite afanosos
Al volante[4] con anhelo
Alza la cometa el vuelo,
Anda el volante con arte
Anda la china la rueda,
Antes iban los hijitos
Brinque ligero y bien alto
El boliche[5],
cierto, es juego
El chito[6]
requiere maña
El juego de la sortija
El juego del moscardón
El peón, bien entendido,
El pinto, pinto, en verdad
El subir a la cucaña
El toro siempre depara
En la Puerta de Alcalá se
lidian muy buenos toros
En la rayuela (infernáculo),
destreza
En los bolos, la jugada
Es diversión muy sencilla
Es en carmona[8]
maestro
Es el marro[9]
vencido
Es fuerza jugando al lobo
Es la peonza cantora,
Es la toña[10]
peligrosa
Es preciso en la pelota
Es su mejor diversión
Hace a las niñas gozar
Hacen al aro rodar
Hacen el molino[11]
andando,
Imitan a los soldados
Juegan al san serení[12]
La campanada[12] es el dar
La rueda con sus canciones
La viejecita[14]
es un juego
Las niñas que juicio tienen
Los chicos cuando están
solos
Los muchachos más traviesos
Los muchachos pequeñitos
Los que al escondite juegan,
Los zancos a grande altura,
Montan la caballería
Ni destreza ni donaire
Niños ved aquí pintados
No sea en saltar escaso
Para jugar al nabero[16]
Quiere el columpio firmeza
Regocijo siempre alcanza
Se reúnen los chiquillos
Tras el día bullicioso
Vale una niña un tesoro
Tres en raya cuádruple
[1]
Juego de filas enfrentadas y de persecución en el que
se canta una canción
[2] El Diccionario de Autoridades (1726-1739), refiriéndose al marro, (juego de persecución) dice que es un “juego parecido al que llaman de moros y cristianos,"
[3]
Gallina ciega
[4] Zoquetillo de madera o corcho, forrado de piel y coronado de plumas, que se usa para jugar, lanzándolo por el aire con raquetas. Pierde el jugador que lo deja caer en tierra.
[5]
Juguete compuesto de un palo terminado en punta por
un extremo, con una cazoleta en el otro; y, una bola taladrada sujeta por un
cordón al medio del palo la cual lanzada al aire, se procura recoger, ya en la
cazoleta, ya acertando a meterle en el taladro la punta del palo
[6] chito. Tanga.
Tejo.
[7]
Anillito
[8]
Según Alcalá“Golpe en la cabeza con el puño
cerrado, apoyando primero el pulgar y dejándolo resbalar sobre ella.” Juego de lanzamiento
[9]
Como marro se conoce a varios juegos.
[10]
Billalda. Tala. Bigarda.
[11]
Una de las denominaciones del juego maíz de oro.
[12]
Canción para juego de corro.
[13]
También amagar y no dar.
[14]
Juego de corro.
[15]
. El
Diccionario de Autoridades (1726-1739) lo define de esta manera: “Juego que
usan los muchachos, cogiéndose por la cintura, quedando el uno boca abajo, en
lo que alternativamente se mudan, dejándose caer el uno sobre el otro, hasta
que el que está boca abajo topa con los pies en el suelo, por la parte opuesta,
y levanta al compañero.”
[16]
“Juego de muchachos en que, puestos en rueda, se
pasan unos a otros un lapo (Según Alcalá Venceslada, en Huelva, piedra) o zurriago.”
(Casares, 1975).
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