ABEJÓN, ABEJARRÓN, MOSCARDÓN…


Ilustración de una aleluya de este juego


Juan J. de la Rosa Sánchez
Profesor Honorario de la Universidad de León
 
“El juego del moscardón
es de mucha diversión”
(Aleluya del s. XIX)

En Jerez se jugaba a este abejarrón que también era conocido como abejón y moscardón que se puede clasificar como un juego de dar y esquivar; es decir: hay que ser lo suficientemente listo para golpear al otro, evitar que te abofeteen y, además en algunos casos, acertar quién te sacudió.

 Ha sido transmitido como infantil, pero lo cierto es que lo practicaban mozos aguerridos y nunca mejor dicha la expresión, pues a quienes vi disfrutar con el retozo eran soldados que estaban cumpliendo su Servicio Militar, en Cádiz. No obstante, las ilustraciones que he conseguido representan a niños, de modo que tendré que admitir que era realizado también por chaveas.

 La versión que conocí fue la siguiente: Uno de los jugadores, posiblemente el más “afortunado”, se colocaba de espaldas a los demás (que estaban en fila detrás de él) con los brazos cruzados, de modo que el que pasa por encima del otro estaba flexionado por el codo de tal manera que la mano se colocaba a la altura de los ojos con el objeto de taparlos para no ver. El otro brazo en posición normal de cruzado de modo que la mano asomara por debajo de la axila correspondiente. En tal posición de total indefensión y ciego, además, recibía los golpes de los moscardones en la mano. A partir de ese momento el que ponía se podía dar la vuelta y los demás hacían el zumbido del moscardón o del abejón y con el dedo índice hacia arriba describían círculos. El pobre golpeado tenía que adivinar quién fue el que le zurró la badana. Si lo conseguía, por pura casualidad, pasaba a poner el desenmascarado y si no lo lograba, que era lo normal, seguía siendo chivo expiatorio para recibir golpes, golpes y golpes, que no siempre eran suministrados con buenas intenciones ni en el sitio destinado para ello: la mano.

 Covarrubias (1611) y el Diccionario de Autoridades (1726) dicen de abejón lo siguiente: "Llámase así al juego que usa la gente rústica por entretenimiento, y se ejecuta entre tres personas puestas en hilera. El que está en medio abierto de piernas y juntas las manos, moviéndose de un lado a otro, hace un ruido con la boca al modo de abejón: amaga a uno de los dos que están a los lados, que le esperan con un brazo levantado y la mano del otro puesta en la mejilla y da al que se descuida un golpe en la mano que está puesta en el carrillo y si no hurta y aparta tan pronto el cuerpo, recibe otro del que le está esperando." El Diccionario citado, añade esta cita de Anastasio Pantaleón tomada de Sus obras“…y otra que se pregunta / cuando furioso se enoja, / y la sacude, si juega / al abejón, o enamora.”

El mismo diccionario en 1770 y los DRAE de 1780, 1783, 1791, 1803 y 1817 aclaran que las personas no están puestas en hilera (formación de soldados uno detrás de otro) sino en fila (línea que los soldados forman de frente, hombro con hombro).

 Esta es la redacción de la edición de 1822, que se repite en 1832, 1837, 1843, 1852, 1869, 1884, 1899, 1914, 1925 y 1927: “Juego entre tres sujetos, uno de los cuales, puesto en medio con las manos juntas delante de la boca, hace un ruido semejante al del abejón; y entreteniendo así a los otros dos, procura darles bofetadas, y evitar las de ellos.”

 En la edición de 1933 parece que hay una errata pues dice: “Juego entre dos sujetos, uno de los cuales, puesto en medio...” Y añade las citas siguientes:

“¿Qué jugamos Gil Terrón? / Juguemos al abejón: / Mas tengo de estar en medio.” (Gil Vicente, Obr. ed. 1834, t. 1, p. 14.) //  “El santo macarro jugando al abejón”.(Correas, Voc.) // “¿Ningún juego te da aliento? / ...Juguemos al abejón.” (Lope de Vega, Obr, ed, Acad., t. 6, p. 12, col. 2).

La edición de 1936 retoma la definición vigente hasta 1927, que se repite hasta 1992, inclusive.

 La electrónica del Tricentenario, en la entrada abejón, dice: “Aum. de abeja. 4 m. Juego entre tres personas, una de las cuales, puesta en medio con las manos juntas delante de la boca, hacía un ruido semejante al del abejón y entreteniendo así a las otras dos, procuraba darles bofetadas y evitar las de ellas.”

D. Carlos García, en su Desordenada codicia de los bienes ajenos dice refiriéndose al cariño y respeto que le tenían los que con él andaban y lo que deseaban verlo "...si no fuese para mantearme o jugar conmigo al abejón."

 Alonso de Ledesma (Juegos de nochebuena moralizados. A la vida de Cristo, martirio de Santo y reformación de costumbres”) le dedicó el romance, de más abajo, que tituló: “Al murmurador y lisonjero, el Iuego del Abejón.” “El juego del abejón, / por entretenerse juegan, / el adulador en Corte, /y el murmurador en rueda.”

Modalidades: 1) entre tres personas, con dos variantes: a) el de en medio golpea a los de los extremos y b) los de los extremos sacuden al de en medio y 2) el que pone se coloca, de espaldas, delante de los otros que están en hilera para aporrearlo hasta que atine a descubrir quién lo hizo.

Glosario

abejarrón o abejorro. “Aumentativo de abeja. Moscón o mosca grande que al volar hace mucho ruido.” (DRAE, 1780).

abejón. “Abeja bastarda, que persigue a las verdaderas y sin trabajar come la miel de la colmena.” (DRAE, 1780).

abejorro. Ver abejarrón o abejorro.


Ya en los siglos XVIII y XIX los juegos populares aparecen representados en las "Aleluyas", género literario popular en el que podemos encontrar por primera vez una sección estrictamente infantil con lectura e imágenes para niños. Generalmente el autor del texto y el dibujante de las aleluyas son desconocidos.

En la Sección de Bellas Artes de la Biblioteca Nacional de Madrid se conserva la colección de viñetas de Aleluyas "Juegos de la infancia" del siglo XIX.

Para la edición del Tricentenario del diccionario de la Academia Española una aleluya es “f. pareado de versos octosílabos, generalmente de carácter popular o vulgar.”


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