TABAS Y CANTILLOS

I. TABAS

Grabado de 1869. Tomado de Juegos de todo el Mundo


Juan J. de la Rosa Sánchez
Profesor Honorario de la Universidad de León

 “Sus pisadas sobre la grava hacen volver la mirada de la esclava

que ahora juega a las tabas con Molki, enfadado cuando no gana.”
(J.L. Sampedro. La vieja sirena)


Las tabas, el tocaté, la comba, el diábolo, el corro, el pase misí… eran juegos de niñas; los niños tenían otros juegos más varoniles, había que demostrar que se era muy macho o muy burro o muy valiente o un gran luchador… ¡Ay, aquellos años 40!, cuántas ocasiones perdidas para desarrollar la coordinación, la apreciación de distancias, la motricidad fina de las manos y dedos…

En interés de su educación las niñas tenían que ser muy femeninas (nada de juegos de fuerza) y los niños muy masculinos (nada de juegos sospechosos de feminidad); pero había uno que se saltaba la regla, uno que podían jugar a la vez ambos sexos y, si era posible, por parejas: el escondite ¡cuánta emoción esconderse en un lugar en penumbra, con una niña por compañera y casi rozarla!

No obstante lo anterior, hoy no vamos a tratar sobre el escondite sino de los juegos con tabas. Los griegos las llamaban astrágalos y los latinos talus; los franceses, osselet; en los Paises Bajos, pickelsteen; en el Reino Unido, checkstones; en España tabas o carnicol y, además: agüita, alcaraván, algaraván, boito, chicha, de segunda. garabán, güito, panza, panzas, penca, picos, rejiñol, sacalastodas y segundas.

La taba es un hueso sin sustancia que se encuentra al terminar la pata trasera de las ovejas y corderos, con cuatro partes bien diferenciadas llamadas caras de la taba, cuyos nombres “oficiales” son:

taba (la que forma una protuberancia o panza), también llamada venus, cous, penca, de segunda, panza, panzas, agüita, güito, boito, picos, segundas, chicha y tripas.

chuca (la que tiene un hoyo o concavidad), también denominada canis, chuis, planus, vulturius, filis, huito, de primera, oros, de cara, honda, hoyos, jete.

carne (la que forma una especie de “S”, contraria a la parte lisa), también conocida como quaternion, de honda, reyes, correas, cuartas, chichi, fondo y esfondo.

culo (la cara más lisa o plana, opuesta a la carne), de suerte que si la carne cae hacia arriba se gana y si cae el culo, se pierde, se conoce también como ternion, culos, de pito, lisos, vergas, correas, tercera y culito.

En algunos lugares diferencian las partes anchas de las estrechas. Las anchas se denominan primeras, donde hay hueco, y segundas donde no lo hay y las dos partes estrechas se denominan, respectivamente, cuito, la que tiene hueco, y correa la que no lo tiene.

En el Museo Británico se conserva una estatuilla de tarracota con dos figuras de mujer que juegan a las tabas. Procede de Capua (Italia) y data del siglo III a. de C. (Ver ilustración del final de este artículo)

Con un hueso de animal, concretamente del talón de la vaca o del buey, o de otro animal grande del cual se hacía una especie de dado, se ha jugado al carnicol según Covarrubias (1611). El Diccionario de Autoridades, 1729), en esta entrada dice: “Cierto género de juego que se usaba antiguamente, en el que se hacía una especie de dado del hueso del talón de la vaca, con el cual se jugaba; pero hoy se ignora el modo. Lat. Astragali ludus. // Comend., sob. las 300., fol. 81. Estos mismos hallaron el juego de los dados y pelota, y todos los otros, excepto el de los carnicoles.".




Ilustración de Lolo En Juegos tradicionales infantiles en León


Los malabarismos (lanzar y tomar al vuelo) constituyen acciones de gran valor y alcance educativo pues enriquecen las posibilidades de reacción y de manipulación, aumentan la libertad de movimientos y favorecen la independencia de las extremidades con respecto a las cinturas. El antecedente del juego infantil con tabas puede ser el de la taba que ya se jugaba en la Antigua Grecia y en la Roma Clásica, como esparcimiento de azar y como objeto adivinatorio (astragalomancia), que fue introducido por los conquistadores españoles en toda América.

Como tal juego infantil no lo he encontrado en la Academia pues su diccionario dice de la taba: “El que usa la gente vulgar, tirándola por alto al suelo, hasta que quede en pie por los lados estrechos. Por la parte cóncava que forma una S, al modo de aquella con que se notan los párrafos y se llama carne, gana el que la tira; y por la otra, que se llama culo, pierde. Lat. Tali ludus.” (Diccionario de Autoridades (1739).

Las ediciones siguientes, hasta la de 1852 inclusive, dicen lo mismo. La de 1914 la trae así: “Taba (Del árabe caba.) Astrágalo, 4ª acep. 2. Lado de la taba opuesto a la chuca. 3. Juego en el que se tira al aire una taba de carnero, y se gana si al caer queda hacia arriba el lado llamado carne; se pierde si es culo, y no hay juego si son la chuca o la taba.”  Las siguientes lo tratan de manera similar.

En1984 esta es la descripción: "Juego en el que se tira al aire una taba de carnero y se gana si al caer queda hacia arriba el lado llamado carne; se pierde si es culo, y no hay juego si son la chuca o la taba" A este juego de la taba es al que se refiere Quevedo en su Historia de la vida del buscón llamado don Pablos; ejemplo de vagabundo y espejo de tacaños.

La edición electrónica (Tricentenario) dice: (Del ár. hisp. ká‘ba, y este del ár. clás. ka‘bah). 1. f. astrágalo (‖ hueso del tarso). 2. f. Lado de la taba opuesto a la chuca. 3. f. Juego en que se tira al aire una taba de carnero, u otro objeto similar, y se gana o se pierde según la posición en que caiga aquella. Sin: carnicol.” “Sinóminos o afines de taba: astrágalo, chita1, taquín, carnicol.”

 

REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA

Con un hueso de animal, concretamente del talón de la vaca o del buey, o de otro animal grande del cual se hacía una especie de dado, se ha jugado al carnicol según Covarrubias (1611),

Quevedo (1626) cuenta que "Pasaron la tarde en jugar a la taba mi tío, el porquero y el demandador; éste jugaba misas como si fuera otra cosa. Era de ver como se barajaban la taba: cogiéndola en el aire al que la echaba, y meciéndola en la muñeca, se la tornaban a dar. Sacaban la taba como de naipe para fábrica de la sed, porque había siempre un jarro en medio."

Caro (1694) define a la taba como "aquel hueso que los animales bisulcos o patihendidos tienen en la coyuntura baja de las manos a la que llamaron los griegos astrágalos, los latinos talus, los españoles tabas o carnicol, los franceses osselet, los flamencos pickelsteen." Afirma, basándose en Platón, que el inventor del juego de la taba fue Theuth, creador de los juegos de fortuna de donde "se deriva la voz de tahúr con que denotamos a los que juegan ansiosamente". Dice que Noé jugó a la taba y también Júpiter "...Y todo esto no lo digo a otro fin que su mucha antigüedad." También afirma que a la taba jugaron los muchachos y llamaban "muger (sic), que es lo mismo que mocoso, a los que no jugaban bien a este juego."

El mismo autor trata sobre el modo de jugar y supone que las tabas que se utilizaban eran las sacadas de los animales "o a su imitación hechas de diferentes materias, como marfil, oro, plata, etc." El número de tabas era, de ordinario, cuatro, aunque se jugaba también con una y para evitar las fullerías no tiraban las tabas con la mano, sino tenían un vasito que llamaban "pyrgo, turricula o fritillo, el cual tenía dentro unas como gradas o escaloncillos... y las arrojaban sobre una tabla que llamaban alveolo." A la cara de la taba "que hace algo de hinchazón o barriga la denomina Venus, Cous...y se ganaba". La cara contraria "que hace una concavidad y es algo llana, le llamaban Canis, Chuis, Planus, Vulturius,etc..." A la cara con figura en forma de S la llamaban quaternion y la contraria ternion. En cuanto a los nombres "actuales" (1694) los designa como "taba, carne, chuca y culo".

Gorris (1976) afirma que tanto los griegos como los romanos practicaban el juego de las tabas con dos modalidades, una como juego de habilidad en el que se empleaban cinco u ocho tabas y constaba de gran variedad de ejercicios de agilidad y destreza; y otra como juego de azar en el que se utilizaban cuatro huesos.

López Eire (1980) dice de las tabas que era el juego más difundido y arraigado entre los chicos atenienses.

Pues las siguientes son las modalidades que he encontrado:

I (sólo con tabas). Se lanzan cinco tabas al aire y se intenta recoger alguna con el dorso de la mano. Si no se apaña, pierde, si coge más de una, las compañeras le quitan las que mejor sostenidas estén y le dejan la que peor se mantiene; con la taba así ha de ir recogiendo el resto, una a una y ponerlas en la mano contraria evitando que se caiga la que tiene en equilibrio al tiempo que canta:


Mi perrito
fue a la plaza,
trajo pan
y calabazas.
Mi perrito ya está en casa.

Los cuatro primeros versos coinciden con la recolección de cada taba; en el último se lanza la que tiene en el dorso de la mano y se recoge con la palma.

Otra cantinela utilizada es:

La cojo,

la dejo,
las barbas
de un viejo conejo
ahí la dejo.

II (con comodín). El primer jugador echa los huesos al suelo. Elige uno, el comodín, y lo lanza al aire, toma una de las tabas del suelo y atrapa aquél. Se pasa la taba que ha cogido a la mano libre, repitiendo los movimientos hasta que recoge todas.

Esta particularidad tiene las variantes siguientes:

a) Los doses. Las tabas se recogen de dos en dos.

b) los treses. Se recogen primero tres tabas y después una, repitiéndose la frecuencia 3-1, 3-1, 3...

c) Los cuatros. Se han de recoger las tabas de cuatro en cuatro.

d) Bajo el arco. El jugador lanza las tabas al suelo. Con una mano forma un arco colocando los dedos índice y pulgar apoyados en el suelo. Luego coge el comodín, lo lanza y mientras está en el aire le da un golpe a una de aquéllas para que pase bajo el arco y recoge el comodín. Repite el ensayo hasta conseguir pasar todas las tabas bajo el arco. Si lo consigue va a doses, treses, etc.

e) Establos. Se coloca una mano con todos los dedos separados, tocando el suelo con las yemas. Al lanzar-recoger el comodín, deben deslizarse las tabas, cada una a un establo. Finalmente hay que sacarlas del interior también una a una.

d) El sapo en el agujero. Con los dedos índice y pulgar apoyados en el suelo, se forma un círculo. En cada lanzamiento, el jugador debe introducir una taba en aquél. Una vez metidas todas retira los dedos y las recoge mientras vuela el comodín que, previamente, ha lanzado al aire.

e) A poner la mesa. Se colocan cuatro tabas en un montón. A cada lanzamiento del comodín se recoge una y se coloca en un ángulo de un cuadrado imaginario. Cuando se ha completado se recogen de una en una y se vuelven a situar en un montón.

III (con canica). Para cualquier movimiento o recogida de tabas es obligatorio el lanzamiento-recepción de una canica con una mano y mientras está en el aire, con la otra mano se actúa sobre las tabas que han de ser recogidas en todas las posiciones posibles y las que no estén como conviene se cambiarán de postura mediante la manipulación del jugador/a. Una vez conseguido lo anterior, se complica añadiendo una palmada durante el vuelo de la canica. Se aumenta la dificultad haciendo todo con una mano.

Esta modalidad tiene las variantes siguientes:

a) Se lanzan tabas y canica al aire, ésta se recoge y aquellas se dejan caer al suelo. Según la posición en la que caigan, se paga prenda, se recibe premio o pasa el turno.

b) Durante todo el juego no se puede hablar, reír, etc.

c) La canica debe caer dentro de un círculo. El resto como ocurre en a) o en b).

IV (con zurriago). Cada jugador lanza la taba, que tiene las caras numeradas. El que actúa de jefe le dará tantos zurriagazos, en la palma de la mano, como señale la posición de caída. De zurriago hace un pañuelo al que se la hace un nudo en uno de sus picos.

V (puntería). Lanzar la taba hacia una hacia una raya marcada en el suelo a unos 10 metros de distancia del lugar de la tirada, procurando que quede lo más cerca posible, pudiéndose golpear la taba lanzada por otro, para separarla.

La determinación del orden en que actuarán los jugadores se puede realizar así: el jugador o jugadora lanza al aire los cinco huesos y trata de cogerlos con el dorso de la mano. Luego lanza otra vez aquellos que no se le han caído, y los vuelve a coger con la palma. El que consiga mayor puntuación será el primero.

 

GLOSARIO

astragalomancia. “Tipo de adivinación que se practicaba con huesecillos en los cuales estaban señaladas las letras del alfabeto. Se arrojaba a la suerte y de las letras que resultaban de aquel movimiento, se formaba la respuesta que se buscaba. Así es como se consultaba a Hércules en un templo de Acaya, del mismo modo que se daban los oráculos de Gerón en la fuente de Apona, cerca de Padua.” (De Wikipedia 29/06/2024).

barajar. “En el juego de la taba o dados es impedir o embarazar la suerte que se va a hacer. // Quev. Tacañ. cap. 11. ‘Era de ver como se barajaban la taba: cogiéndola en el aire al que la echaba y meciéndola con la muñeca, se la tornaban a dar.” // “Mezclar y revolver unas cosas con otras. // Cerv. Quix. tom. 2, cap. 12. ‘Cada pieza tiene su particular oficio: en acabándose el juego todas las mezclan, junta y barajan y dan con ellas en una bolsa.” (DRAE, 1770). 2. “(De or. inc.; cf. port. baralhar). 4. tr. En el juego de la taba o de los dados, impedir o estorbar la suerte que se va a hacer. 7. tr. Arg., Bol. y Ur. Recoger o recibir algo en el aire.” (DRAE, 2001).

carne. “En el juego de la taba se llama así la parte que es algo cóncava y forma una figura como S, y la contraria de la que es lisa y algo corcovada, que se llama culo.” (Diccionario de Autoridades, 1729).

chuca. “Uno de los cuatro lados o caras de la taba, que hace un hoyo o concavidad.” (Diccionario de Autoridades, 1729).

culo. 1. “En la taba se llama así la parte opuesta a la carne y es el azar del juego, porque cuando queda la carne a la parte de abajo y el culo a la de arriba, se pierde.” (Diccionario de Autoridades, 1729). 2. “En la taba es la parte más plana opuesta a la que llaman carne, de suerte que si la carne cae hacia arriba se gana, y si cae el culo se pierde.” (DRAE, 1780).

demandador. “Persona que pide limosna con una demanda –tablilla- “(DRAE. Tricentenario)

menear las tabas. “Frase familiar con que se significas andar con mucha prisa y diligencia.” (Diccionario de Autoridades, 1739).

pito. Desde el Diccionario de Autoridades (1737) hasta la edición del Diccionario Usual de 1843, en esta voz, dice: “Llaman en Castilla la Vieja a la tala (sic) con que juegan los muchachos y dicen el juego del pito.” // A partir de 1852 la tala se convierten en taba; dice la edición de dicho año, en la voz pito: “La taba con que juegan los muchachos, y dicen el juego del pito.” Las ediciones siguientes del Diccionario de la Academia, hasta la electrónica (2001), inclusive, mantienen que es la taba con que juegan los muchachos.

taquín. “(Del dim. de taco). 1. Astrágalo. // 2. Juego de la taba.”  (DRAE, 2001).

taquinero. Desde la edición del DRAE de 1837 hasta de 1992 se dice en esta voz lo siguiente: “Jugador de taba.” // La edición electrónica (2001) no la incluye entre sus entradas.

tomar la taba. “Frase metafórica con que se da a entender que alguno empieza a hacer con prisa después que otro lo deja.” (Diccionario de Autoridades, 1737).

voila. “Voz que usan en el juego de la taba para detenerla o que no valga aquella jugada.” (Diccionario de Autoridades, 1739).

 EN LA POESÍA

 

EL JUEGO DE LAS TABAS 

“Agachados y ausentes

al abrigo de alguna marquesina
una lluviosa tarde de septiembre
con pan con chocolate por merienda
jugábamos a tabas

 hoyo y panza

rey y reina

danzábamos el trueque de los cromos
cual moneda de cambio de la infancia

premio y castigo
ruina y grandeza

en cuclillas e inquietos
al abrigo leal de la inocencia
una lluviosa tarde de septiembre
aprendimos el juego mercenario de la vida
con pan y chocolate por merienda.”

(Juan Carlos Gómez)

  

LA TABA DE CABALLERO

 

“En el ‘Paso Caballero’ unas leguas de Durazno
sobre una mesa de piedra luce gallarda una taba.
Cuenta la gente que sabe, los vecinos de esos pagos,
que ‘Mandinga’ fue que puso su cola para hechizarla.

La historia dice de un crimen allí mismo en el paraje
por el odio y el despecho de un estanciero humillado
porque un negro brasilero, gran jugador a la taba
jugó con el cuanto quiso y hasta de ojos vendados.

Era un domador genuino, sin maleta y pocos trapos,
timbero de lo que fuera, mujeriego y ‘de los tragos’,
bravucón para el cuchillo y ágil para el contrabando.

Caía a plomo el domingo sobre el lomo de la tarde
cuando sentencio el ‘Bayano’, luego de muchas ganadas:
‘Eu voce non tener sorte, pelo honor jogo la estancia’.
Como aceptó... el brasilero le dijo darle ventaja.

Llamó a una moza que había con mucha atención mirado
y entregándole un pañuelo le pidió que se lo atara.
Una muda expectativa andaba entre el paisanaje.
Tiró el patrón... echó a tierra su pretensión de ganarle.

Entonces ‘el brasilero’ cachador hasta el coraje,
tapándose más los ojos... clavó suerte... y fue nefasta.

Hubo un silencio de muerte porque el señor de la estancia
al terminar los murmullos de la admiración lograda
por el negro brasilero, llevó su mano a la daga
y acometió ciegamente contra el pobre desramado.

Nadie sabe si fue el diablo o el alma de aquel finado
que ha seguido para siempre como un símbolo en el pago.
Tal es que al pasar los años el maleficio ha quedado
y aunque la saquen, se vuelve al mismo lugar la taba.

Siempre está sobre esa mesa desde aquella ocasión trágica
quizá por ser la testigo en el crimen del ‘bayano’...

Cuentan que el autor del hecho, por los peones avisado
un día mandó a tirarla muchas leguas de distancia
y fue tanta la sorpresa porque a la otra mañana
sobre la mesa de piedra, nuevamente halló la taba.

Entonces ciego de ira, pensando que era burlado
por los peones y el temor, que allí la hubieran dejado
el mismo fue con sus manos que se la llevó de la estancia
y en el cajón de una mesa la escondió bien, bajo llaves...

Al otro día temprano fue a mirar su presa esclava
todo parecía en orden, hasta el candado trancado...
Mas de pronto sintió miedo, el corazón le saltaba
pues de ‘La Taba’ ni rastros; ‘Mandinga’ la había llevado...

Dicen que montó un caballo, que no corría, volaba,
que iba como en alma en pena, cual si lo llevara el diablo
hasta el ‘Paso Caballero’ donde colgado de un árbol
lo encontraron ya sin vida, frente a la mesa y la taba.”

(Manuel Demetrio Souza)

 

LA TABA

“Un astrágalo vacuno

limpio de grasa y bien seco,
fue oráculo y vaticinio
de remoto origen griego;
llegó a la América india
con el galopar del viento.

Anduvo como bisagra

en un garrón de buey viejo,
y por cosas del destino
fue criollo entretenimiento,
en yerras, en pulperías,
en el campo y en el pueblo. 

El gaucho la hizo aparcera

en clandestinos eventos,
y al calzarla con metal
le dio el clásico diseño;
del lado de ‘suerte’, bronce,
y el ‘culo’ en chapa de acero. 

En las reuniones camperas

donde rondan los festejos,
canta la taba el presente
para animar el encuentro,
y entra a ‘tayar’ soberana
como místico señuelo. 

Sobre la cancha, dos rayas

marcan el linde del juego:
con la fe puesta en la mano
un ‘tabero’ en cada extremo,
y ojos ávidos que azuzan
inquietudes y suspensos.

Alza el tirador la taba,

la palma mirando al cielo,
la vista en un punto,
el brazo tendido y tenso,
con habilidad y destreza
jugará su suerte al ‘hueso’

De afuera apostan al tiro;

¡voy cinco!, ¡voy veinte pesos!,
el juez sentencia: ¡Fue buena!,
hay aplausos y lamentos,
y en la tensión del que juega
grita el vino desde adentro. 

Entre ‘lisos’ y ‘clavadas’

la taba encierra secretos;
también la vida del hombre
cabalga en llano y repecho,
con la indudable certeza
que su destino es un juego.”
(Juan Carlos Pirali)

MILONGA DE DOS HERMANOS (fragmento)

 “Traiga cuentos la guitarra

de cuando el fierro brillaba,

cuentos de truco y de taba,

de cuadreras y de copas,

cuentos de la Costa Brava

y el Camino de las Tropas.”

[…]

(Jorge Luis Borges)

En https://www.poemas-del-alma.com/milonga-hermanos.ht



 II. LOS CANTILLOS

Como el anterior, es un juego de coordinación óculo manual que consiste en lanzar cinco piedrecitas a lo alto y recogerlas en el aire al caer. Pelegrín (1984) las denomina las chinas. En León se conoce a este juego como las pitas, a mis unas y amis-unal.

Puede ser un antecedente del juego de las tabas o sustitutivo de éste por no tenerlas.

La Real Academia lo recoge por primera vez en la edición de 1914 de su diccionario y en la del Tricentenario dice: “3. m. pl. Juego infantil que se practica con cinco piedras pequeñas haciendo con ellas diversas combinaciones y lanzándolas a lo alto para recogerlas en el aire al caer.” Señala que son sinónimos pita y chinata.

Las modalidades encontradas son las siguientes:

1. Cada jugador/a tiene cinco piedras. Establecido el orden de actuación, el primero deja cuatro de las piedrecitas en el suelo y lanza la que tiene en la mano al aire y, mientras vuela, con la misma mano coge una piedra del suelo y recoge la lanzada antes de que caiga. Con dos piedras en la mano, tira una al aire y recoge otra del suelo por lo que tiene tres cantillos en la mano. Vuelve a lanzar una de ellas y recoge de nuevo, por lo que tendrá cuatro en la mano. Lanza de nuevo y recoge la última de las pitas. Gana el primer jugador que consiga reunir las cinco piedras en una mano, en la misma ronda.

2. El mismo número de piedras. Jugadores en corro. Comienza el primero lanzando con una mano para recoger con la otra y así hasta que tiene todos los cantillos en la mano contraria. Mientras lanza y recoge dice la cantinela siguiente:

 

Juega por la pita,
juega por el pitón,
juega por la prada
 de mi corazón.

O esta otra:

Carlos V fue a la guerra,
a caballo de una perra
y la perra se murió.
Carlos V allí quedó.

Si pierde sale del corro. Una vez finalizada la primera vuelta tienen que lanzar-recoger las piedrecitas de dos en dos, luego de tres en tres y así sucesivamente.

3. Mientras lanzan y recogen, de una en una, cantan:

A mis unas,

aceitunas,
como amargan
en ayunas.

Luego se colocan las piedras, en el suelo, de dos en dos, se tira una al aire y se recogen dos, se vuelve a tirar y se recogen las otras dos, mientras dicen:

Al mis dos,

almidós

Se colocan de tres en tres, de cuatro en cuatro... y se dice

Al mis tres

almirez.
Al mis cuatro
zapatito blanco

4. Cada jugador tiene cinco piedras en su mano dominante, cuatro de ellas en la palma de la mano y la otra cogida entre el pulgar y el índice de la misma mano. Se lanza al aire esta última y durante el vuelo se echan las otras cuatro al suelo y se recoge aquélla. A partir de ahí se actúa como en la modalidad nº 1.

Se pierde cuando la piedra lanzada cae al suelo; si recoge menos o más piedras de las que le corresponde y si, al recoger, mueve una de las otras piedras. Si ocurre alguno de estos casos pasa a jugar el siguiente y cuando le toca, de nuevo, el turno al que ha perdido comienza donde lo dejó.

5. Las chetas. Uno de los dos jugadores pone sus cinco piedras en la palma de la mano y dice: a las moras. El otro contesta: ojalá te caigan todas. El primero, lanza las piedrecitas al aire y recoge todas las que pueda en el dorso de una mano (al menos una y si recoge más se queda con la que tenga menos peligro de caer). A continuación, con la mano en cuyo dorso está la piedra, va recogiendo una a una todas las demás mientras dice:

Mi perrito

fue de caza
trajo pan
y calabazas.
Mi perrito ya está en casa.

Con la última frase lanza al aire la piedra que tiene en la mano y la recoge. Si así lo hace gana el juego y si no, lo pierde.

Caro (1694) cita el juego de la pentalitha que consiste en “echar hacia arriba cinco chinas o tablas, o contadores, y recibirlas en el envés de la palma de la mano, y si no todas, por lo menos aquéllas que sabe, y están en la mano, volverlas a coger con los dedos.”

Rodríguez Marín (1882) lo trae como las chinas con numerosas rimas y modalidades del juego.

 

BIBLIOGRAFIA

 

Caro, R. (1694). Dias geniales o lúdicros. Edición, estudio preliminar y notas de Jean Pierre Etienvre. Colección Clásicos Castellanos. Edit. Espasa Calpe. Madrid,1978.

Covarrubias y Orozco, S. de (1611). Tesoro de la lengua castellana o española. Edición de Martín de Riquer,S.A. Horta, I.E. Barcelona, 1943. Edición facsímil, Edit. Alta Fulla. Barcelona, 1987.

Diccionario de Autoridades (1726-1739). En http://ntlle.rae.es.

Diccionario Real Academia Española (Varias ediciones). En http://ntlle.rae.es

Gorris, J. M.  El juguete y el juego. Aproximación a la historia del juguete y a la psicología del juego. Edit. Avance, Barcelona, 1976.

Grunfeld, F.V. (1978). Juegos de todo el mundo. Edilan, Madrid.

López Eire, A. El niño en la antigüedad clásica. Studia Pedagógica. Revista de Ciencias de la Educación nº 6, julio-diciembre,1980. Universidad de Salamanca.

Pelegrín, A. (1984). Cada cual atienda su juego. De tradición oral y literatura. Cincel, Madrid.

Quevedo y Villegas, F. de (1626). Historia de la vida del buscón llamado don Pablos; ejemplo de vagabundo y espejo de tacaños. Edición de A.A. de Promoción y Ediciones. Madrid, 1980.

Rodríguez Marín, F. (1882). Cantos populares españoles. Sevilla, (5 volúmenes. El I está dedicado a Nanas y Rimas Infantiles). Edición de Ediciones Atlas., Madrid, 1981. Tomo I.

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