Las
tabas, el tocaté, la comba, el diábolo, el corro, el pase misí… eran juegos de
niñas; los niños tenían otros juegos más varoniles, había que demostrar que se
era muy macho o muy burro o muy valiente o un gran luchador… ¡Ay, aquellos años
40!, cuántas ocasiones perdidas para desarrollar la coordinación, la
apreciación de distancias, la motricidad fina de las manos y dedos…
En
interés de su educación las niñas tenían que ser muy femeninas (nada de juegos
de fuerza) y los niños muy masculinos (nada de juegos sospechosos de
feminidad); pero había uno que se saltaba la regla, uno que podían jugar a la
vez ambos sexos y, si era posible, por parejas: el escondite ¡cuánta emoción
esconderse en un lugar en penumbra, con una niña por compañera y casi rozarla!
No obstante lo anterior, hoy no vamos a tratar
sobre el escondite sino de los juegos con tabas. Los griegos las llamaban
astrágalos y los latinos talus; los franceses, osselet; en los Paises Bajos,
pickelsteen; en el Reino Unido, checkstones; en España tabas o carnicol y,
además: agüita,
alcaraván, algaraván, boito, chicha, de segunda. garabán, güito, panza, panzas,
penca, picos, rejiñol, sacalastodas y segundas.
La taba es un hueso sin sustancia que se encuentra al terminar la pata
trasera de las ovejas y corderos, con cuatro partes bien diferenciadas llamadas
caras de la taba, cuyos nombres “oficiales” son:
taba (la que forma una protuberancia o panza), también llamada venus, cous, penca, de segunda, panza, panzas, agüita,
güito, boito, picos, segundas, chicha y tripas.
chuca (la que tiene un hoyo o concavidad),
también denominada canis, chuis,
planus, vulturius, filis,
huito, de primera, oros, de cara, honda, hoyos, jete.
carne (la que forma una especie de “S”,
contraria a la parte lisa), también conocida como quaternion, de honda, reyes, correas, cuartas, chichi, fondo y esfondo.
culo (la cara más lisa o plana, opuesta a la carne), de suerte que
si la carne cae hacia arriba se gana y si cae el culo, se pierde, se conoce también como ternion, culos, de pito, lisos, vergas, correas,
tercera y culito.
En
algunos lugares diferencian las partes anchas de las estrechas. Las anchas se
denominan primeras, donde hay
hueco, y segundas donde no lo
hay y las dos partes estrechas se denominan, respectivamente, cuito, la que tiene hueco, y correa la que no lo tiene.
En el Museo Británico se
conserva una estatuilla de tarracota con dos figuras de mujer que juegan a las
tabas. Procede de Capua (Italia) y data del siglo III a. de C. (Ver ilustración
del final de este artículo)
Con un hueso de animal, concretamente del talón de la vaca o del buey, o de otro animal grande del cual se hacía una especie de dado, se ha jugado al carnicol según Covarrubias (1611). El Diccionario de Autoridades, 1729), en esta entrada dice: “Cierto género de juego que se usaba antiguamente, en el que se hacía una especie de dado del hueso del talón de la vaca, con el cual se jugaba; pero hoy se ignora el modo. Lat. Astragali ludus. // Comend., sob. las 300., fol. 81. Estos mismos hallaron el juego de los dados y pelota, y todos los otros, excepto el de los carnicoles.".
Ilustración de Lolo En Juegos
tradicionales infantiles en León
Los malabarismos (lanzar y
tomar al vuelo) constituyen acciones de gran valor y alcance educativo pues
enriquecen las posibilidades de reacción y de manipulación, aumentan la
libertad de movimientos y favorecen la independencia de las extremidades con respecto
a las cinturas. El antecedente del juego infantil con tabas puede ser el de la
taba que ya se jugaba en la Antigua Grecia y en la Roma Clásica, como esparcimiento
de azar y como objeto adivinatorio (astragalomancia), que fue introducido por
los conquistadores españoles en toda América.
Como tal juego infantil no
lo he encontrado en la Academia pues su diccionario dice de la taba: “El que usa la gente
vulgar, tirándola por alto al suelo, hasta que quede en pie por los lados
estrechos. Por la parte cóncava que forma una S, al modo de aquella con que se
notan los párrafos y se llama carne, gana el que la tira; y por la otra, que se
llama culo, pierde. Lat. Tali ludus.” (Diccionario de Autoridades (1739).
Las ediciones siguientes, hasta la de 1852
inclusive, dicen lo mismo. La de 1914 la trae así: “Taba (Del árabe caba.) Astrágalo, 4ª acep. 2. Lado de la
taba opuesto a la chuca. 3. Juego en el que se tira al aire una taba de
carnero, y se gana si al caer queda hacia arriba el lado llamado carne; se
pierde si es culo, y no hay juego si son la chuca o la taba.” Las siguientes lo tratan de
manera similar.
En1984 esta es la
descripción: "Juego en el que se tira al aire una taba de carnero y se
gana si al caer queda hacia arriba el lado llamado carne; se pierde si es culo,
y no hay juego si son la chuca o la taba" A este juego de la taba es al
que se refiere Quevedo en su Historia
de la vida del buscón llamado don Pablos; ejemplo de vagabundo y espejo de
tacaños.
La edición electrónica (Tricentenario) dice: “(Del ár. hisp. ká‘ba, y este del ár. clás. ka‘bah).
1.
f. astrágalo (‖ hueso
del tarso).
2.
f. Lado de la taba opuesto a la
chuca. 3. f. Juego en que se tira al aire una taba de carnero, u otro objeto similar, y se gana o se pierde según la
posición en que caiga aquella. Sin: carnicol.” “Sinóminos o afines de taba:
astrágalo, chita1, taquín, carnicol.”
REVISIÓN
BIBLIOGRÁFICA
Con un hueso de animal, concretamente del talón de
la vaca o del buey, o de otro animal grande del cual se hacía una especie de
dado, se ha jugado al carnicol según Covarrubias (1611),
Quevedo (1626) cuenta que "Pasaron
la tarde en jugar a la taba mi tío, el porquero y el demandador; éste jugaba
misas como si fuera otra cosa. Era de ver como se barajaban la taba: cogiéndola
en el aire al que la echaba, y meciéndola en la muñeca, se la tornaban a dar.
Sacaban la taba como de naipe para fábrica de la sed, porque había siempre un
jarro en medio."
Caro (1694) define a la taba como "aquel hueso que los animales bisulcos o
patihendidos tienen en la coyuntura baja de las manos a la que llamaron los
griegos astrágalos, los latinos talus, los españoles tabas o carnicol, los
franceses osselet, los flamencos pickelsteen." Afirma, basándose en
Platón, que el inventor del juego de la taba
fue Theuth, creador de los juegos de fortuna de donde "se deriva la
voz de tahúr con que denotamos a los que juegan ansiosamente". Dice que
Noé jugó a la taba y también Júpiter "...Y todo esto no lo digo a otro fin
que su mucha antigüedad." También afirma que a la taba jugaron los
muchachos y llamaban "muger (sic), que es lo mismo que mocoso, a los que
no jugaban bien a este juego."
El mismo autor trata sobre el modo de jugar y
supone que las tabas que se utilizaban eran las sacadas de los animales "o
a su imitación hechas de diferentes materias, como marfil, oro, plata,
etc." El número de tabas era, de ordinario, cuatro, aunque se jugaba
también con una y para evitar las fullerías no tiraban las tabas con la mano,
sino tenían un vasito que llamaban "pyrgo, turricula o fritillo, el cual
tenía dentro unas como gradas o escaloncillos... y las arrojaban sobre una
tabla que llamaban alveolo." A la cara de la taba "que hace algo de
hinchazón o barriga la denomina Venus, Cous...y se ganaba". La cara
contraria "que hace una concavidad y es algo llana, le llamaban Canis,
Chuis, Planus, Vulturius,etc..." A la cara con figura en forma de S la llamaban quaternion y la contraria
ternion. En cuanto a los nombres "actuales" (1694) los designa como
"taba, carne, chuca y culo".
Gorris (1976) afirma que tanto los griegos como los
romanos practicaban el juego de las tabas con dos modalidades, una como juego
de habilidad en el que se empleaban cinco u ocho tabas y constaba de gran
variedad de ejercicios de agilidad y destreza; y otra como juego de azar
en el que se utilizaban cuatro huesos.
López Eire (1980) dice de las tabas que era el juego más difundido y
arraigado entre los chicos atenienses.
Pues las siguientes son
las modalidades que he encontrado:
I (sólo con tabas). Se
lanzan cinco tabas al aire y se intenta recoger alguna con el dorso de la mano.
Si no se apaña, pierde, si coge más de una, las compañeras le quitan las que
mejor sostenidas estén y le dejan la que peor se mantiene; con la taba así ha
de ir recogiendo el resto, una a una y ponerlas en la mano contraria evitando
que se caiga la que tiene en equilibrio al tiempo que canta:
Los cuatro primeros versos
coinciden con la recolección de cada taba; en el último se lanza la que tiene
en el dorso de la mano y se recoge con la palma.
Otra cantinela utilizada
es:
La cojo,
II (con comodín). El primer
jugador echa los huesos al suelo. Elige uno, el comodín, y lo lanza al aire,
toma una de las tabas del suelo y atrapa aquél. Se pasa la taba que ha cogido a
la mano libre, repitiendo los movimientos hasta que recoge todas.
Esta particularidad tiene
las variantes siguientes:
a) Los doses. Las tabas se
recogen de dos en dos.
b) los treses. Se recogen
primero tres tabas y después una, repitiéndose la frecuencia 3-1, 3-1, 3...
c) Los cuatros. Se han de
recoger las tabas de cuatro en cuatro.
d) Bajo el arco. El jugador
lanza las tabas al suelo. Con una mano forma un arco colocando los dedos índice
y pulgar apoyados en el suelo. Luego coge el comodín, lo lanza y mientras está
en el aire le da un golpe a una de aquéllas para que pase bajo el arco y recoge
el comodín. Repite el ensayo hasta conseguir pasar todas las tabas bajo el
arco. Si lo consigue va a doses, treses, etc.
e) Establos. Se coloca una
mano con todos los dedos separados, tocando el suelo con las yemas. Al
lanzar-recoger el comodín, deben deslizarse las tabas, cada una a un establo.
Finalmente hay que sacarlas del interior también una a una.
d) El sapo en el agujero.
Con los dedos índice y pulgar apoyados en el suelo, se forma un círculo. En
cada lanzamiento, el jugador debe introducir una taba en aquél. Una vez metidas
todas retira los dedos y las recoge mientras vuela el comodín que, previamente,
ha lanzado al aire.
e) A poner la mesa. Se colocan
cuatro tabas en un montón. A cada lanzamiento del comodín se recoge una y se
coloca en un ángulo de un cuadrado imaginario. Cuando se ha completado se
recogen de una en una y se vuelven a situar en un montón.
III (con canica). Para
cualquier movimiento o recogida de tabas es obligatorio el
lanzamiento-recepción de una canica con una mano y mientras está en el aire,
con la otra mano se actúa sobre las tabas que han de ser recogidas en todas las
posiciones posibles y las que no estén como conviene se cambiarán de postura
mediante la manipulación del jugador/a. Una vez conseguido lo anterior, se
complica añadiendo una palmada durante el vuelo de la canica. Se aumenta la
dificultad haciendo todo con una mano.
Esta modalidad tiene las
variantes siguientes:
a) Se lanzan tabas y canica
al aire, ésta se recoge y aquellas se dejan caer al suelo. Según la posición en
la que caigan, se paga prenda, se recibe premio o pasa el turno.
b) Durante todo el juego no
se puede hablar, reír, etc.
c) La canica debe caer
dentro de un círculo. El resto como ocurre en a) o en b).
IV (con zurriago). Cada
jugador lanza la taba, que tiene las caras numeradas. El que actúa de jefe le
dará tantos zurriagazos, en la palma de la mano, como señale la posición de
caída. De zurriago hace un pañuelo al que se la hace un nudo en uno de sus
picos.
V (puntería). Lanzar la
taba hacia una hacia una raya marcada en el suelo a unos 10 metros de distancia
del lugar de la tirada, procurando que quede lo más cerca posible, pudiéndose
golpear la taba lanzada por otro, para separarla.
La determinación del orden
en que actuarán los jugadores se puede realizar así: el jugador o jugadora
lanza al aire los cinco huesos y trata de cogerlos con el dorso de la mano.
Luego lanza otra vez aquellos que no se le han caído, y los vuelve a coger con
la palma. El que consiga mayor puntuación será el primero.
GLOSARIO
astragalomancia. “Tipo de adivinación que se practicaba con huesecillos en los cuales estaban señaladas las letras del alfabeto. Se arrojaba a la suerte y de las letras que resultaban de aquel movimiento, se formaba la respuesta que se buscaba. Así es como se consultaba a Hércules en un templo de Acaya, del mismo modo que se daban los oráculos de Gerón en la fuente de Apona, cerca de Padua.” (De Wikipedia 29/06/2024).
barajar. “En el juego de la taba o dados es impedir o embarazar la suerte que se va a hacer. // Quev. Tacañ. cap. 11. ‘Era de ver como se barajaban la taba: cogiéndola en el aire al que la echaba y meciéndola con la muñeca, se la tornaban a dar.” // “Mezclar y revolver unas cosas con otras. // Cerv. Quix. tom. 2, cap. 12. ‘Cada pieza tiene su particular oficio: en acabándose el juego todas las mezclan, junta y barajan y dan con ellas en una bolsa.” (DRAE, 1770). 2. “(De or. inc.; cf. port. baralhar). 4. tr. En el juego de la taba o de los dados, impedir o estorbar la suerte que se va a hacer. 7. tr. Arg., Bol. y Ur. Recoger o recibir algo en el aire.” (DRAE, 2001).
carne. “En el juego de la taba se llama así la parte que es algo cóncava y forma una figura como S, y la contraria de la que es lisa y algo corcovada, que se llama culo.” (Diccionario de Autoridades, 1729).
chuca. “Uno de los cuatro lados o caras de la taba, que hace un hoyo o concavidad.” (Diccionario de Autoridades, 1729).
culo. 1. “En la taba se llama así la parte opuesta a la carne y es el azar del juego, porque cuando queda la carne a la parte de abajo y el culo a la de arriba, se pierde.” (Diccionario de Autoridades, 1729). 2. “En la taba es la parte más plana opuesta a la que llaman carne, de suerte que si la carne cae hacia arriba se gana, y si cae el culo se pierde.” (DRAE, 1780).
demandador. “Persona que pide limosna con una demanda –tablilla- “(DRAE. Tricentenario)
menear las tabas. “Frase familiar con que se significas andar con mucha prisa y diligencia.” (Diccionario de Autoridades, 1739).
pito. Desde el Diccionario de Autoridades (1737) hasta la edición del Diccionario Usual de 1843, en esta voz, dice: “Llaman en Castilla la Vieja a la tala (sic) con que juegan los muchachos y dicen el juego del pito.” // A partir de 1852 la tala se convierten en taba; dice la edición de dicho año, en la voz pito: “La taba con que juegan los muchachos, y dicen el juego del pito.” Las ediciones siguientes del Diccionario de la Academia, hasta la electrónica (2001), inclusive, mantienen que es la taba con que juegan los muchachos.
taquín. “(Del dim. de taco). 1. Astrágalo. // 2. Juego de la taba.” (DRAE, 2001).
taquinero. Desde la edición del DRAE de 1837 hasta de 1992 se dice en esta voz lo siguiente: “Jugador de taba.” // La edición electrónica (2001) no la incluye entre sus entradas.
tomar la taba. “Frase metafórica con que se da a entender que alguno empieza a hacer con prisa después que otro lo deja.” (Diccionario de Autoridades, 1737).
voila. “Voz que usan en el juego de la taba para detenerla o que no valga aquella jugada.” (Diccionario de Autoridades, 1739).
EL JUEGO DE LAS TABAS
“Agachados y ausentes
danzábamos el trueque de los cromos
cual moneda de cambio de la infancia
premio y castigo
ruina y grandeza
en cuclillas e inquietos
al abrigo leal de la inocencia
una lluviosa tarde de septiembre
aprendimos el juego mercenario de la vida
con pan y chocolate por merienda.”
LA TABA DE CABALLERO
“En el ‘Paso Caballero’ unas leguas de
Durazno
sobre una mesa de piedra luce gallarda una taba.
Cuenta la gente que sabe, los vecinos de esos pagos,
que ‘Mandinga’ fue que puso su cola para hechizarla.
La historia dice de un crimen allí
mismo en el paraje
por el odio y el despecho de un estanciero humillado
porque un negro brasilero, gran jugador a la taba
jugó con el cuanto quiso y hasta de ojos vendados.
Era un domador genuino, sin maleta y
pocos trapos,
timbero de lo que fuera, mujeriego y ‘de los tragos’,
bravucón para el cuchillo y ágil para el contrabando.
Caía a plomo el domingo sobre el lomo
de la tarde
cuando sentencio el ‘Bayano’, luego de muchas ganadas:
‘Eu voce non tener sorte, pelo honor jogo la estancia’.
Como aceptó... el brasilero le dijo darle ventaja.
Llamó a una moza que había con mucha
atención mirado
y entregándole un pañuelo le pidió que se lo atara.
Una muda expectativa andaba entre el paisanaje.
Tiró el patrón... echó a tierra su pretensión de ganarle.
Entonces ‘el brasilero’ cachador hasta
el coraje,
tapándose más los ojos... clavó suerte... y fue nefasta.
Hubo un silencio de muerte porque el
señor de la estancia
al terminar los murmullos de la admiración lograda
por el negro brasilero, llevó su mano a la daga
y acometió ciegamente contra el pobre desramado.
Nadie sabe si fue el diablo o el alma
de aquel finado
que ha seguido para siempre como un símbolo en el pago.
Tal es que al pasar los años el maleficio ha quedado
y aunque la saquen, se vuelve al mismo lugar la taba.
Siempre está sobre esa mesa desde
aquella ocasión trágica
quizá por ser la testigo en el crimen del ‘bayano’...
Cuentan que el autor del hecho, por
los peones avisado
un día mandó a tirarla muchas leguas de distancia
y fue tanta la sorpresa porque a la otra mañana
sobre la mesa de piedra, nuevamente halló la taba.
Entonces ciego de ira, pensando que
era burlado
por los peones y el temor, que allí la hubieran dejado
el mismo fue con sus manos que se la llevó de la estancia
y en el cajón de una mesa la escondió bien, bajo llaves...
Al otro día temprano fue a mirar su
presa esclava
todo parecía en orden, hasta el candado trancado...
Mas de pronto sintió miedo, el corazón le saltaba
pues de ‘La Taba’ ni rastros; ‘Mandinga’ la había llevado...
Dicen que montó un caballo, que no
corría, volaba,
que iba como en alma en pena, cual si lo llevara el diablo
hasta el ‘Paso Caballero’ donde colgado de un árbol
lo encontraron ya sin vida, frente a la mesa y la taba.”
(Manuel
Demetrio Souza)
LA TABA
“Un astrágalo vacuno
Anduvo como bisagra
El gaucho la hizo aparcera
En las reuniones camperas
Sobre la cancha, dos rayas
Alza el tirador la taba,
De afuera apostan al tiro;
Entre ‘lisos’ y ‘clavadas’
MILONGA DE DOS HERMANOS (fragmento)
“Traiga cuentos la guitarra
de cuando el fierro brillaba,
cuentos de truco y de taba,
de cuadreras y de copas,
cuentos de la Costa Brava
y el Camino de las Tropas.”
[…]
(Jorge Luis Borges)
En https://www.poemas-del-alma.com/milonga-hermanos.ht
II. LOS CANTILLOS
Como el anterior, es un juego de coordinación óculo
manual que consiste en lanzar cinco piedrecitas a lo alto y recogerlas en el
aire al caer. Pelegrín (1984) las denomina las chinas. En León se conoce a este juego como las pitas, a mis unas y amis-unal.
Puede ser un antecedente del juego de las tabas o sustitutivo de éste por no tenerlas.
La Real Academia lo recoge por primera vez en la edición de 1914 de su diccionario y en la del Tricentenario dice: “3. m. pl. Juego infantil que se practica con cinco piedras pequeñas haciendo con ellas diversas combinaciones y lanzándolas a lo alto para recogerlas en el aire al caer.” Señala que son sinónimos pita y chinata.
Las modalidades encontradas son las siguientes:
1. Cada jugador/a tiene cinco piedras. Establecido
el orden de actuación, el primero deja cuatro de las piedrecitas en el suelo y
lanza la que tiene en la mano al aire y, mientras vuela, con la misma mano coge
una piedra del suelo y recoge la lanzada antes de que caiga. Con dos piedras en
la mano, tira una al aire y recoge otra del suelo por lo que tiene tres
cantillos en la mano. Vuelve a lanzar una de ellas y recoge de nuevo, por lo
que tendrá cuatro en la mano. Lanza de nuevo y recoge la última de las pitas.
Gana el primer jugador que consiga reunir las cinco piedras en una mano, en la
misma ronda.
2. El mismo número de piedras. Jugadores en corro.
Comienza el primero lanzando con una mano para recoger con la otra y así hasta
que tiene todos los cantillos en la mano contraria. Mientras lanza y recoge
dice la cantinela siguiente:
O esta otra:
Si pierde sale del corro. Una vez finalizada la
primera vuelta tienen que lanzar-recoger las piedrecitas de dos en dos, luego
de tres en tres y así sucesivamente.
3. Mientras lanzan y recogen, de una en una,
cantan:
A mis unas,
Luego se colocan las piedras, en el suelo, de dos
en dos, se tira una al aire y se recogen dos, se vuelve a tirar y se recogen
las otras dos, mientras dicen:
Al
mis dos,
Se colocan de tres en tres, de cuatro en cuatro...
y se dice
Al
mis tres
4. Cada jugador tiene cinco piedras en su mano
dominante, cuatro de ellas en la palma de la mano y la otra cogida entre el
pulgar y el índice de la misma mano. Se lanza al aire esta última y durante el
vuelo se echan las otras cuatro al suelo y se recoge aquélla. A partir de ahí
se actúa como en la modalidad nº 1.
Se pierde cuando la piedra lanzada cae al suelo; si
recoge menos o más piedras de las que le corresponde y si, al recoger, mueve
una de las otras piedras. Si ocurre alguno de estos casos pasa a jugar el
siguiente y cuando le toca, de nuevo, el turno al que ha perdido comienza donde
lo dejó.
5. Las chetas. Uno de los dos jugadores pone sus cinco piedras en la palma de la
mano y dice: a las moras. El
otro contesta: ojalá te caigan todas. El primero, lanza las piedrecitas al
aire y recoge todas las que pueda en el dorso de una mano (al menos una y si
recoge más se queda con la que tenga menos peligro de caer). A continuación,
con la mano en cuyo dorso está la piedra, va recogiendo una a una todas las
demás mientras dice:
Mi
perrito
Con la última frase lanza al aire la piedra que
tiene en la mano y la recoge. Si así lo hace gana el juego y si no, lo pierde.
Caro (1694) cita el juego de la pentalitha que consiste en “echar
hacia arriba cinco chinas o tablas, o contadores, y recibirlas en el envés de
la palma de la mano, y si no todas, por lo menos aquéllas que sabe, y están en
la mano, volverlas a coger con los dedos.”
Rodríguez Marín (1882) lo trae como las chinas con numerosas rimas y
modalidades del juego.
BIBLIOGRAFIA
Caro,
R. (1694). Dias geniales o lúdicros. Edición, estudio preliminar y notas de
Jean Pierre Etienvre. Colección Clásicos Castellanos. Edit. Espasa Calpe.
Madrid,1978.
Covarrubias
y Orozco, S. de (1611). Tesoro de la lengua castellana o española. Edición de Martín de Riquer,S.A. Horta,
I.E. Barcelona, 1943. Edición facsímil, Edit. Alta Fulla. Barcelona, 1987.
Diccionario de Autoridades (1726-1739). En http://ntlle.rae.es.
Diccionario Real Academia Española (Varias ediciones). En http://ntlle.rae.es
Gorris, J. M. El juguete y el juego. Aproximación a la
historia del juguete y a la psicología del juego. Edit. Avance, Barcelona, 1976.
Grunfeld, F.V.
(1978). Juegos de todo el mundo. Edilan, Madrid.
López Eire, A. El niño
en la antigüedad clásica. Studia
Pedagógica. Revista de Ciencias de la Educación nº 6, julio-diciembre,1980.
Universidad de Salamanca.
Pelegrín,
A. (1984). Cada cual atienda su juego. De tradición oral y literatura.
Cincel, Madrid.
Quevedo y Villegas, F. de (1626). Historia de la vida del buscón llamado don Pablos; ejemplo de vagabundo y espejo de tacaños. Edición de A.A. de Promoción y Ediciones. Madrid, 1980.
Rodríguez Marín, F. (1882). Cantos populares españoles. Sevilla, (5 volúmenes. El I está dedicado a Nanas y Rimas Infantiles). Edición de Ediciones Atlas., Madrid, 1981. Tomo I.


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