COLUMPIO

           Tomado de De Arte jimnástico-médico (Mercurialis, 1569)

                                                              


                                                                                                                           Juan J. de la Rosa Sánchez

                                                                                          Profesor Honorario de la Universidad de León

 

 

Para empezar una aleluya del siglo XIX: “Quiere el columpio firmeza / en las manos y cabeza.”

Dicen que el columpio más grande y veloz del Mundo está en el municipio de Chongging, al suroeste de China; que el más alto de Europa está en Amsterdam en el último piso de la torre A`DAM: que el más alto de España está en Castrocontrigo y el más grande en Riaño municipios ambos de la provincia de León pero también dicen que más alto que el de Riaño es el de Librán, municipio de Toreno (León) y aún hay otro también alto y grande en Salinas de Pisuerga de la provincia de Palencia.

En el Museo del Prado, sobre el columpio, están las siguientes obras: El columpio, de Goya, óleo sobre lienzo, en la sala 091; Las griegas del columpio de López San Román, óleo sobre lienzo, no expuesto; Vieja columpiándose de Goya, aguafuerte, no expuesto; Viejo columpiándose de Goya, aguafuerte, aguatinta, bruñidor, aguada sobre papel continuo, no expuesto; Viejo columpiándose de Maura y Montaner, aguafuerte, aguatinta sobre papel verjurado, no expuesto.

Aunque no eran propiamente columpios quiero hacer referencia aquí a lo que en Jerez llamábamos las “Cunitas de Mariano” que eran unas barquillas, colgadas de una estructura, con un asiento en proa y otro en popa para que se pudiera utilizar individualmente o por parejas y servían para balancearse e intentar llegar lo más alto posible, hasta alcanzar la vertical, lo que impedía un hombre (el tal Mariano) quien con un palo fuerte subía una tablón, que colgaba por uno de sus extremos de una cadena,  para que rozara en el fondo de la barquilla  y la frenara.

La palabra columpio la registra por primera vez, en España, Nebrija (1495) así: “Columpio para columpiar. Oscillum.i.”

Luis de Mármol (¿1528?) en su Descripción general de África, tomo I, folio 73 nos cuenta "...Es una especie de columpio que cuelgan de los árboles, donde se mecen y se columpian."

Mercurial (1569) en su De Arte Gimnástica, Libro segundo, trata sobre el “petauro” (columpio) y sobre sus efectos medicinales del que dice textualmente: "...yo creo que el petauro se asemeja aquel vamboleo (sic) que usan hoy muchos jóvenes y muchachos suspendiendo una tabla del techo con cuatro cuerdas y allí sentados se voltean por el aire, jenero (sic) de ejercicio que juzgo que los antiguos llamaron columpio, y este es, quizá el que Avicena (980-1037), recomendó para contener el sudor diciendo, que el enfermo se  ponga sobre el instrumento en que los muchachos y jóvenes se voltean en el aire." (Notas: Avicena, médico, filósofo, científico y polimata persa. // Polimatía, sabiduría que abarca conocimientos diversos).

López de Úbeda (1605) en La Pícara Justina, refiriéndose al columpio, dice: "Que de sólo oírlo me ginglaba el corazón".

Covarrubias (1611) se refiere al columpio de esta manera: "...es una soga fuerte y doblada que se echa sobre alguna viga del techo y subiéndose en ella una persona, las demás la bambolean de una parte a otra, y en el Andaluzía (sic) es juego común de las moças, (sic) y la que se columpia está tañendo un pandero y cantando. Es juego muy antiguo del cual hacen mención algunos autores y en especial Julio Pólux... Dixose columpio a colo, porque parece estar colgada la persona que se columpia por el cuello..."

Lope de Vega (1634), bajo el seudónimo de Tomé de Burguillos publicó su poema épico burlesco La Gatomaquía  en el que cita al columpio de esta manera: "O porque los perfigue (sic) la fortuna / Defde (sic) el columpio de la primera cuna."

D. Fray Damián Cornejo (1629-1707) en su Crónica de San Francisco. Tomo I, libro 6, capítulo 21, refiere: "Viendo tan cercano el peligro se recogió al sagrado de unos muchachos, que estaban entretenidos con un columpio."

Anastasio Pantaleón (1600-1629) en Sus Obras, canta: “Todo el Orbe fe (sic) columpia / fin duda feñor  (sic) Macario, /  que como ef bola efte (sic) mundo, /  juega con él algún demonio al Mallo.”

Al columpio le dedica Caro (1694) un estudio muy documentado, dice de él que es "entretenimiento de mozuela” y que su uso es muy antiguo como demuestra el hecho de que ya era conocido en la Grecia Clásica y que en latín se denominaba “oscillum”.

Núñez de Taboada (1825) en su Diccionario, lo define como “Soga fija por sus extremos donde se sienta alguna persona y mece por si misma o a impulso de otras, asiéndose con las manos para no caerse.”

Salvá (1846) en su Diccionario lo detalla de esta manera: 1. “Soga o cuerda fija por sus extremos en cuyo medio se sienta alguna persona y se mece por sí misma o a impulso de otras, asiéndose con las manos para no caerse. Los hay de hechura más cómoda con dos asientos uno enfrente de otro sobre una base arqueada y pendiente de cuatro varas de hierro, las cuales se mueven alrededor de un eje, colocado en un armazón de madera, a impulso de otra persona, o de las mismas que se columpian valiéndose de unas cuerdas. Oscillum, oscillato. 2. Columpio de tabla. Madero o tabla larga y fuerte que se pone en equilibrio sobre un punto de apoyo en el centro, y sentándose a cada extremo una persona, suben y bajan alternativamente, como los platos de la balanza cuando se les da un ligero impulso.”

Castro y Rossi (1852) en su Diccionario: “s.m. Soga que por los dos extremos se amarra a las vigas o a las ramas de dos árboles gruesos y separados. Sirve para sentarse en medio de ella, y que otros al que está colocado así lo bambolean de una parte a otra, de atrás para adelante y de adelante para atrás. // En Cuba, según Pichardo, especie de butaca o sillón de madera por lo común, y algunas rejillas con dos piezas arqueadas, donde encajan sus pies a fin de poderse mover a semejanza del columpio para atrás y para adelante. // Es también indicativo de columpiar. Continúa con la definición de Covarrubias y añade la siguiente cita de Góngora en sus Poesías: “Un día subió Tisbe / humedeciendo discursos / a enjugarlos en la cuerda / de un inquieto columpio.” (Nota. Luis de Góngora: “Fábula de Píramo y Tisbe”)

Alcalá (1931) lo describe así: Columpio o mecedero con tabla. (Es voz de la provincia de Sevilla).” Añade la letra de esta bambera: “La niña que está en la bamba / es mi hermana y no me pesa, / que la quisiera tener / de corona en la cabeza.”

Pelegrín (1990) se refiere al columpio como uno de los ritos de ascensión, cita a G. Diego, R. Caro y A. Machado y recoge cómo en la tradición oral infantil el columpiarse va acompañado de cantinelas al ritmo del balanceo: "Con llaves de oro / para abrir el coro / con llaves de metal / para abrir el hospital" jugando con arriesgados pases por delante del columpio, alternando acelerones y desacelerones, intensidad y velocidad.

Díez (1994) asegura que, en Sajambre, columpiarse es jugar a la regallina y que al columpio se le denomina torumbeca.

Ruiz y otros (2008) publicaron Al vaivén del columpio. Fiesta, coplas y ceremonial, que está acompañado de un CD, editado por la Universidad y la Diputación de Cádiz en el que se “rescatan los últimos testimonios orales de quienes conocieron la costumbre del columpio”.

He dejado para lo último de esta revisión bibliográfica lo que trae sobre el columpio la Academia Española en sus Diccionarios. El de Autoridades dice en este lema: “Invención o especie de juego o entretenimiento que usan las mozas y los muchachos en sus solaces; el cual consta de una cuerda o soga fuerte y doblada, que cuelga de una viga del techo o de la rama de un árbol y sentándose en ella y asiéndose con las manos a la cuerda, la bambolean de una a otra parte y se mecen.  La edición de 1780, lo recoge así: “Soga o cuerda que se ata o fija por los extremos al techo, o a un árbol, en la cual se sienta alguna persona, y asidas las manos a la cuerda, se mece por sí misma, o a impulso de otras. En la edición de 1832, el Diccionario se muestra más explícito y dice: “Soga o cuerda fija por sus extremos donde se sienta alguna persona y se mece por sí misma o a impulsos de otra, asiéndose con las manos para no caerse. Los hay de hechura más cómoda con dos asientos uno enfrente de otro sobre una base arqueada y pendiente de cuatro varas de hierro, las cuales se mueven alrededor de un eje, colocado en un armazón de madera, a impulso de otra persona o de las mismas que se columpian, valiéndose de unas cuerdas.” Algo aporta la edición de 1914: “Cuerda fuerte atada por sus extremos a un punto elevado para que siente alguna persona en el seno que se forma en el medio, asiéndose con las manos a los dos ramales, y pueda mecerse por impulso propio o por el de otras. También los hay compuestos de uno o varios asientos pendientes de un armazón de hierro o madera.” La anterior descripción de este juego o entretenimiento se ha mantenido desde 1914 hasta nuestros días. La edición del Tricentenario dice: “De columpiar. 1. m. Cuerda fuerte atada por sus dos extremos, para que se siente alguna persona en el seno que forma en el medio, asiéndose con las manos a los dos ramales, y pueda mecerse por impulso propio o ajeno. También los hay compuestos de uno o varios asientos pendientes de un armazón de hierro o madera.

Para complementar este artículo he añadido el siguiente glosario:

agusaera. “Columpio.” (Ruiz y col. 2008). No lo registra la RAE.

algunzaera. “Columpio.” (Ruiz y col. 2008). No lo registra la RAE.

arremecedor. “Columpio.” (Ruiz y col. 2008). No lo registra la RAE.

azungadera. “Columpio.” (Ruiz y col. 2008). No lo registra la RAE.

balancín. Sinónimo de columpio (DRAE, edición Tricentenario).

balder. “Columpio.” (Ruiz y col. 2008). Lo registran diccionarios con otro significado.

bamba. El Diccionario de Autoridades (1726) dice de bamba: “Según el Comendador Griego significa la campana. Es voz anticuada y añade un refrán que advierte que, si en una casa todos mandan, todo es confusión y más si tienen poco juicio o sustancia para mandar: Tu bamba, yo bamba, no hay quien nos tanga.” Este lema no vuelve a ser registrado hasta 1869: “Bamba. f. Bambarria, en la segunda acepción.” El DRAE (1925) dice: “Bamba. (De la raíz onomatopéyica bamb, temblar.). La edición de 1927, además de lo anterior, añade que bamba se denominan unas monedas determinadas en diversos países. Alcalá (1931) lo define así: Columpio o mecedero con tabla. (Es voz de la provincia de Sevilla).” Y añade la letra de esta bambera: La niña que está en la bamba / es mi hermana y no me pesa, / que la quisiera tener / de corona en la cabeza. El DRAE Histórico (1936) dice en esta voz: “4. Columpio. Y añade esta bambera: La niña que está en la bamba / parece un piñón de oro, / le quisiere preguntar / si es casada o tiene novio. 5. Comba. Bamba, bombeo o arco que forma la cuerda que está floja.” Las ediciones de 1970 y 1992 remiten a caballito de bamba.

bambera. Copla que se cantaba al ritmo del mecido del columpio. También bamba. La siguiente letra de bambera ha sido recogida en Wikipedia: La bamba está bien sujeta / con una soga en ‘ca lao’ / meciéndote se te aprietan / mis manos a tu ‘costao. En youtube se pueden escuchar bamberas cantadas por Juan Moneo “El Torta” (q.e.p.d.) al que acompaña a la guitarra Moraito Chico.

bambolear. “1. Hacer que alguien o algo oscile de forma acompasada con un movimiento de vaivén.” (DRAE, edición Tricentenario).

bandeador. “Columpio.” (Ruiz y col. 2008).

banzanero. Columpio en la Sierra de Huelva (periódico “Odiel” de Huelva, de 30-4-2002, pág. 18).

blinda. “Columpio” (Ruiz y col. 2008).

burzaera. “Columpio” (Ruiz y col. 2008).

caballito de bamba. Juguete. Correas. (1646) Caballito de bamba, que ni come, ni bebe, ni anda. El Diccionario de Autoridades (1729) en la entrada caballito dice: “Diminutivo de caballo. Lo mismo que caballico. Añade estas citas: Estebanillo,  pl. 179. ‘Cada deudor cargó con lo que pudo y ninguno se atrevió a cargar con el caballito de bamba.’ Añade: Góng. Rom. burl. 9. Y en mi caballito / pondré una cabeza de / dos hilos por rienda. Desde la edición de 1780 hasta la Histórica de 1936 no se vuelve a tratar sobre el caballito de bamba. La edición Histórica (1936) dice: “Caballito de Bamba. fr. que se dice de la persona o cosa que es inútil y sirve para poco. Desde esta edición hasta la actualidad no se le da al caballito de bamba el significado de juguete y sí el de persona inútil que sirve para poco.

cachumbambé. Sinónimo de columpio. (DRAE, edición Tricentenario).

cingladero. “Columpio.” (Ruiz y col. 2008).

colombo. “Columpio.” (Rosal, 1611). La Academia lo registra con otro significado.

colombro. “Columpio.” (Rosal, 1611).

columbón. La primera edición del DRAE que lo registra es la de 1927, que dice así: “Columbón. m. León. Columpio formado por un madero a cuyos extremos cabalgan dos o más muchachos.” Las siguientes ediciones del Diccionario académico hasta la de 1947, inclusive, lo registran igual. // La edición de 1956 aporta novedades y dice: “Columbón. (De columbar, voz onomatopéyica, como colum pio.) m. León. Columpio formado por un madero a cuyos extremos que están en el aire, cabalgan dos o más muchachos.” // La de 1970, dice así: “Columbón. (De la onomat. clumb, del balanceo) m. León. Columpio formado por un madero a cuyos extremos que están al aire cabalgan dos o más muchachos.” // El DRAE (1992) dice: “Columbón. (Del león. columbiar) y repite la definición de 1970.  La edición electrónica (2001) y la del Tricentenario registran el término con otro significado

columpiar. (Del leon. columbiar, y este del gr. κολυμβᾶν). 1. tr. Impeler a quien está sobre un columpio. U. t. c. prnl.” (DRAE, 2001).

columpiarse. “Moverse el cuerpo o mecerse con movimientos de un lado a otro, bamboleándose. Es formado del nombre columpio y tal vez se usa como verbo activo.  Acost. Hist. Ind. lib. 4, cap. 39. ‘Después ondeándose todos, o columpiándose, el primero de la fuerza de los otros, salta y alcanza y se ase al ramo.’ // Esteb. pl. 134. ‘Y sin reparar en el dolor que le costé a mi madre cuando me parió, el trabajo que tuvo en envolverme, ni el molimiento que pasó en columpiarme, me dieron un susto, con él debo condenar y condeno.’

columpio a colo. Covarrubias (1611), refiriéndose al columpio: “Dixose (sic) columpio a colo, porque parece estar colgada la persona que se columpia por el cuello...”

columpio. “Cuerda fuerte atada por sus dos extremos, para que se siente alguna persona en el seno que forma en el medio, asiéndose con las manos a los dos ramales, y pueda mecerse por impulso propio o ajeno. También los hay compuestos de uno o varios asientos pendientes de un armazón de hierro o madera.” (DRAE edición del Tricentenario).

columpión. “Columpio.” (Ruiz y col. 2008).

con llaves de oro. Cantinela para jugar al columpio. Con llaves de oro / para abrir el coro / con llaves de metal / para abrir el hospital. (Pelegrín, 1990).

conchorombigo. “Columpio.” (Ruiz y col. 2008). No lo registra la RAE.

dilinguina. “Columpio.” (Ruiz y col. 2008)..

engalea. “Columpio.” (Ruiz y col. 2008).

escolumbio. “Columpio.” (Ruiz y col. 2008).

ginglar. Ver jinglar.

gravear. “Balancear alguna cosa en fuerza del peso.” (DRAE, 1780).

gronxador. “Columpio.” (Ruiz y col. 2008).

hamaca. Sinónimo de columpio (DRAE, edición Tricentenario).

jinglar. El Diccionario de Autoridades (1734) dice en la entrada ginglar: “Moverse colgado de una parte a otra, como el columpio. // Píc. Just. f. 131. ‘Que, de solo oírlo, me ginglaba el corazón.” // En la electrónica (2001) se recoge así: “Jinglar. (Del fr. ant. jangler, burlarse, parlotear). 2. Moverse de una parte a otro colgado, como en el columpio.” La edición del Tricentenario solo dice: “Dar gritos de regocijo, burlarse.

lindón. “Columpio.” (Ruiz y col. 2008). La Academia lo registra con otro significado.

mecedero. 1. “Lo mismo que cuna o columpio.” Trae esta voz Lebrija (léase Nebrija) en su Vocabulario.” (Diccionario de Autoridades, 1734). 2. “Columpio.” (Alcalá, 1931)

mecedor. Sinónimo de columpio (DRAE, edición Tricentenario).

mecida. “Cada uno de los vaivenes del columpio.” (Alcalá, 1931).

mercedero. “Mecedero. Columpio.” (Alcalá, 1931).

mercedor. “Mecedero. Columpio.” (Alcalá, 1931).

mercía. “Mecida.” (Alcalá, 1931).

oscillum. “Columpio” (Caro, 1694).

petauro. Columpio. Mercurial (1569). Algunos diccionarios dicen que es una especie de columpio.

regallina, jugar a la. En Sajambre (León). Columpiarse. (Díez, 1994).

remacero. Columpio en la Sierra de Huelva (periódico “Odiel” de Huelva, de 30-4-2002, pág. 18).

repesaero. Columpio en la Sierra de Huelva (periódico “Odiel” de Huelva, de 30-4-2002, pág. 18).

ronjea. “Columpio.” (Ruiz y col. 2008).

soliviaero. Columpio en la Sierra de Huelva (periódico “Odiel” de Huelva, de 30-4-2002, pág. 18).

tambesco. 1. Columpio en que se mecen y divierten los muchachos. Es voz de las montañas de Burgos.” (Diccionario de Autoridades, 1739). 2. “Columpio.” (Casares, 1975).

tantare. “Columpio.” (Casas, 1570).

torumbeca. “En Sajambre, columpio” (Díez, 1994).

trapecio. Sinónimo de columpio (DRAE, edición Tricentenario).

vampa. “Las vampas son un doble columpio que se suspende de un corpulento árbol, por lo ordinario nogal, y se atraviesa con una tabla bastante resistente; colócase en ella la pareja que se mece…” (Bisso, 1868, pág. 18). El mismo autor, trae estas coplas: “Por ti me olvidé de Dios; / por ti la gloria perdí; / y ahora me voy a quedar / sin Dios, sin gloria y si ti. // Si no me quieres me mato, / dicen unos ojos negros; / y dicen unos azules, / si no me quieres me muero. // Dicen que te vas, te vas, / anda con Dios dueño mío; / mira no bebas el agua / de la fuente del olvido.

zambulerio. “Columpio.” (Ruiz y col. 2008)

 Termino con el Columpio de Gerardo Diego:

“A caballo en el quicio del mundo
un soñador jugaba al sí y al no

Las lluvias de colores
emigraban al país de los amores
Bandadas de flores

Flores de sí
Flores de no

Cuchillos en el aire
que le rasgan las carnes
forman un puente

No
Cabalgaba el soñador
Pájaros arlequines

cantan el sí
cantan el no.”

.

BIBLIOGRAFÍA

- Alcalá Venceslada, A. (1931). Vocabulario andaluz. 1ª edición. Edición facsímil. Universidad de Jaén, coord. Ignacio Ahumada Lara, impreso por la RAE en 1951. Reedición de “El Mundo del siglo XXI - X Aniversario”. Madrid, 1999.

- Bisso, J. (1869). Crónica de la provincia de Sevilla. Editores Rubio, Grilo y Vitturi. Imprenta de J.E. Morete. Madrid. En Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid.

- Caro, R. (1694). Días geniales o lúdicros. Edición, estudio preliminar y notas de Jean Pierre Etienvre. Colección Clásicos Castellanos. Espasa Calpe, Madrid, 1978.

- Casas (1570). En su Diccionario. En http://ntlle.rae.es/ntlle/

Castro y Rossi (1852) en su Diccionario. En http://ntlle.rae.es/ntlle/

- Covarrubias y Orozco, S. de (1611). Tesoro de la lengua castellana o española. Primera edición. Edición de Martín de Riquer, S.A. Horta, I.E. Barcelona, 1943. Edición facsímil. Alta Fulla. Barcelona, 1987.

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- Diccionario de la lengua española. Real Academia Española. Varias ediciones. En NTLLE.

- Díez, M.S. (1994). Léxico leonés. Secretariado de Publicaciones, Universidad de León.

- Franco Martínez, J. (Juan de la Plata). (2002). Juegos y canciones infantiles en el Jerez de mediados del siglo XX. Ediciones Cofran. Jerez.

- Lope de Vega (1562-1635), bajo el seudónimo de Tomé de Burguillos publicó en 1634 su poema épico burlesco La Gatomaquía 

- Luis de Mármol (¿1528?). En http://ntlle.rae.es/ntlle/

- Mercurial, J. (1569). Arte jimnástico-médico. Ordenado y traducido del latín al castellano por D. Francisco de Paula Abril. Madrid, imprenta de D. Victorino Hernando, 1845. Edición facsímil en revista Citius, Altius, Fortius, tomos XI y XII. Instituto Nacional de Educación Física y Deportes, Madrid, 1969-1970. Introducción de Miguel Piernavieja del Pozo.

- Nebrija, E. (1494). Vocabulario Español-latin. Facsímil publicado por la Real Academia Española. Madrid, 1989. En RAE.NTLLE

- Nuñez de Taboada (1825) en su Diccionario. En http://ntlle.rae.es/ntlle/

- Panteleón, A. (1634) Obras de Anastasio Pantaleón. Por D. Ioseph Pellicer. Digitalizado por Google.

- Pelegrín, A. (1984). Cada cual atienda su juego. De tradición oral y literatura. Cincel, Madrid.

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- Úbeda, F. de (1605). Libro de entretenimiento de la pícara Justina. Aguilar S.A. de Ediciones. Madrid, 1980.

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